Los valores de nuestros mayores detienen el «deconstruccionismo» del mundo

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P. Pedro Pablo Hernández mccj

El tema de la tesis que estoy escribiendo para la universidad donde estudio tiene como título «Los Guji de Etiopía y su concepto de Dios en la tradición oral», en el que subrayo la importancia de la sabiduría transmitida por los padres, ancianos y antepasados, y la relevancia que aún tiene para las generaciones más jóvenes mantener su identidad cultural y la riqueza de valores.

En el primer capítulo de la carta encíclica “Fratelli Tutti», el Papa Francisco, describe las «nubes oscuras sobre un mundo cercano» en el que viven tantas personas, enfrentando todo tipo de conflictos y recibiendo todo tipo de propuestas que van en contra de su dignidad y la experiencia de vivir el amor de Dios. Me alegró leer aquí que el Papa invita directamente a los jóvenes a no ser engañados con otro tipo de valores y a no perder su sentido de la historia que conduce a una especie de «deconstruccionismo». En cambio, les dice, que no rechacen la experiencia de los ancianos y que no menosprecien el pasado, para que permanezcan fuertes en sus valores y no se conviertan en una presa fácil de ideologías destructoras (n. 13.). Para evitar esto, se necesita un énfasis en la riqueza de sus propios valores.

El pueblo Guji en el sur de Etiopía, como toda cultura en el país, también tiene un tesoro de valores que transmite oralmente a sus hijos y puede ser compartido con otras culturas. Un lugar o momento en el que uno puede identificarlos es cuando oran. En su mayoría, la gente guji ora por la vida; la vida longeva de una persona es el símbolo de que la gracia de Dios la protege y Dios la bendice. En segundo lugar, rezan por la paz porque esta es la condición externa en la familia y la sociedad para crecer juntos y desarrollarse principalmente en las áreas de fertilidad y riqueza.

A continuación, les comparto una oración realizada por los líderes tradicionales durante un sacrificio de acción de gracias, notando el tipo de valores o anti valores que mencionan mientras hablan con Dios:

Dios, dame la vida.

Si vivo, puedo tener ganado.

Si vivo, puedo tener muchos hijos.

Dios dame la vida.

No me dejes vivir en vano.

(es decir, sin ganado ni niños)

Protégeme de la persecución.

Líbrame de los ladrones

porque yo mismo no robo la propiedad de los demás.

Protégeme de los que vienen a tomar mis propiedades.

Dios, provee frente a mí la cuenca para saciar mi sed,

provee buenas oportunidades frente a mí,

manteneme alejado de los mentirosos y de las personas parlanchinas.

Provee un recipiente lleno de leche frente a mí,

Proporcióname un buen camino (muéstramelo).

Provee un montón de tazas de leche para mi viaje.

Muéstrame los buenos augurios para continuar,

De todo tipo de envidia, líbrame.

Provee un recipiente lleno de leche frente a mí.

Hago el sacrificio como ofrenda, ¡tómalo!

Dios, tomo sangre y unjo mi frente en tu nombre.

En tu nombre, corto la garganta

Ahora, en tu nombre, lo mataré.

Dios me dé la vida.

No me permitas vivir en vano.

Espero que los jóvenes guji y todos los jóvenes de la casa puedan escuchar las palabras de sus padres y tomar en serio sus valores para poder enfrentar los desafíos de la palabra que se presenta en esta encíclica.

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