Resumen

Este artículo analiza la parroquia católica de la Santísima Trinidad de Kariobangi, en Nairobi (Kenia), como una encarnación concreta de la visión del papa Francisco sobre una Iglesia misionera, expuesta en Evangelii Gaudium. La parroquia, confiada a los Misioneros Combonianos en 1974, ha cultivado una sólida cultura de planificación pastoral participativa a través de las Pequeñas Comunidades Cristianas (SCC en inglés) y el ministerio colaborativo, un legado moldeado por las directrices de la AMECEA y los métodos del Instituto Lumko. El argumento central sostiene que la parroquia de Kariobangi ejemplifica los principios misiológicos clave de Evangelii Gaudium: un estado permanente de misión, un retorno al kerigma, una cultura del encuentro y una opción preferencial por los pobres. La identidad de la parroquia se nutre de una red de ministerios —entre los que se incluyen la formación bíblica, la atención a los necesitados y los enfermos, y la defensa de la justicia social— que concretan estos principios. Estas iniciativas, desde las reuniones de las SCC en asentamientos informales hasta los programas de salud en Korogocho y los proyectos educativos y de empoderamiento económico, demuestran que la auténtica evangelización es inseparable del servicio y el acompañamiento integrales. El artículo concluye que, al integrar el carisma comboniano con el llamamiento papal a la renovación, la parroquia de Kariobangi funciona como una vibrante «comunidad de comunidades» que es a la vez evangelizadora y evangelizada, ofreciendo un modelo para las parroquias misioneras que se esfuerzan por llevar la alegría del Evangelio a las periferias del mundo contemporáneo.

UNA PARROQUIA MISIONERA EN EL ESPÍRITU DE EVANGELII GAUDIUM

P. Jean Paul Bitia MCCJ

Introducción

La parroquia católica de Kariobangi cuenta con una rica historia misionera que comenzó en 1961 con los Misioneros Espiritanos. En 1966, el P. Thomas Meagher, espiritano, comenzó a celebrar la misa y a visitar a las familias en sus hogares en las afueras de Nairobi, en la zona de Kariobangi. Se adquirió un terreno, se construyó una iglesia y, en 1974, la parroquia de la Santísima Trinidad fue confiada a los Misioneros Combonianos.

Se produjo un momento decisivo bajo el liderazgo del difunto P. Mario Porto, un párroco lúcido que hablaba un lenguaje que todos podían entender. La parroquia adoptó las directrices pastorales de AMECEA, promulgadas en 1973, que promovían las Pequeñas Comunidades Cristianas (SCC en inglés) y un enfoque ministerial de la vida pastoral. Basándose en los métodos participativos desarrollados por el Instituto Lumko, la parroquia adoptó un modelo colaborativo de ministerio coordinado por el equipo pastoral y el Consejo parroquial. Esto estableció una sólida cultura de planificación, seguimiento y evaluación participativos.

La parroquia de Kariobangi a la luz de Evangelii Gaudium

En la exhortación apostólica postsinodal Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), el papa Francisco llama a la Iglesia a una nueva era de evangelización marcada por la alegría, la misericordia y el compromiso misionero. Concibe una Iglesia permanentemente en misión, que sale de su zona de confort para encontrarse con las personas allí donde están para llevarles el mensaje liberador del Evangelio. Esta visión encuentra su expresión concreta en la vida y la misión de la parroquia de la Santísima Trinidad de Kariobangi.

El papa Francisco enseña que la parroquia no es una estructura obsoleta, sino una comunidad capaz de renovarse continuamente. Está llamada a ser una «comunidad de comunidades» y un centro de acción misionera que se mantenga cerca de la gente corriente. Una parroquia misionera no puede conformarse con el mantenimiento de las estructuras existentes ni con atender únicamente a los feligreses habituales. Debe buscar activamente a quienes están alejados, olvidados, heridos o en busca de sentido.

En el corazón de esta renovación se encuentra la proclamación del kerigma: el anuncio fundamental del amor salvador de Dios en Jesucristo. El kerigma proclama que Dios ama a cada persona, que Cristo dio su vida por nuestra salvación y que sigue ofreciendo perdón, esperanza y vida nueva. El papa Francisco insiste en que toda actividad pastoral debe estar arraigada en esta alegre proclamación, porque el encuentro con Cristo transforma los corazones y forma discípulos.

La parroquia de Kariobangi sitúa la evangelización en el centro de su razón de ser. A través de la predicación, la catequesis, las Pequeñas Comunidades Cristianas, la pastoral familiar, la formación de los jóvenes y la labor misionera, acompaña a las personas en su camino de fe. Se anima a los feligreses no solo a acoger el Evangelio, sino también a convertirse en discípulos misioneros que compartan la alegría de Cristo a través de sus palabras, acciones y testimonio.

Sin embargo, la auténtica evangelización no puede separarse de la preocupación por los pobres y los vulnerables. Esta convicción se pone de manifiesto en el Programa de Salud Comboni (CHP en inglés) del asentamiento informal de Korogocho, que atiende a personas marginadas, incluidas aquellas que viven con el VIH/sida, ayudándolas a llevar una vida más larga, más sana y más plena. El Evangelio llama a la Iglesia a reconocer a Cristo en quienes sufren y a responder con actos concretos de solidaridad.

Guiada por la opción preferencial por los pobres, la parroquia de Kariobangi ha desarrollado ministerios que responden a las diversas necesidades de la comunidad. A través de Huduma ya Wahitaji (Ministerio para los Necesitados), las familias en dificultad reciben alimentos, productos de primera necesidad y acompañamiento. Las personas mayores, los enfermos y las personas con discapacidad reciben apoyo con cuidado y dignidad. Las iniciativas educativas empoderan a los niños y jóvenes, mientras que los ministerios de asesoramiento y apoyo llevan esperanza a quienes se enfrentan a dificultades personales o familiares. No se trata simplemente de actividades caritativas, sino de expresiones visibles del Evangelio y signos de la presencia compasiva de Dios.

La labor misionera de la parroquia de la Santísima Trinidad de Kariobangi se caracteriza también por una cultura del encuentro. Siguiendo la invitación del papa Francisco a acercarse a los demás, escuchar sus historias y construir relaciones auténticas, la parroquia acoge a las personas independientemente de su condición social, origen étnico, nacionalidad, edad, religión o circunstancias personales. Cada persona es tratada con dignidad porque cada una ha sido creada por Dios y amada por Él.

Esta apertura fortalece, en lugar de debilitar, la identidad de la parroquia. Al convertirse en un lugar de hospitalidad, diálogo y acompañamiento, la parroquia refleja el rostro misericordioso de Cristo y se convierte en un hogar espiritual donde las personas experimentan la aceptación, la sanación y la transformación.

El papa Francisco también subraya que la renovación misionera requiere la participación de todo el Pueblo de Dios. La misión no pertenece solo a los sacerdotes y religiosos, sino a toda persona bautizada. Los fieles laicos, los jóvenes, las familias, los movimientos eclesiales y las asociaciones parroquiales aportan sus dones y carismas para construir una comunidad vibrante, inclusiva y abierta al exterior.

La parroquia de la Santísima Trinidad es, por tanto, una parroquia misionera en el espíritu de Evangelii Gaudium: una comunidad centrada en Cristo, alimentada por la Palabra y la Eucaristía, comprometida con la proclamación del Evangelio con palabras y obras, que se acerca a las periferias, sirve a los pobres y acoge a todos como miembros de la familia de Dios.

Por el poder del Espíritu Santo, la parroquia continúa la misión de Cristo de llevar la buena nueva a los pobres, sanar a los que tienen el corazón quebrantado y ofrecer esperanza a todos. Al hacerlo, encarna la visión del papa Francisco de «una Iglesia permanentemente en misión, llena de la alegría del Evangelio y dedicada al servicio de la humanidad».

La parroquia refleja también el carisma de San Daniel Comboni a través de su compromiso con el discipulado misionero, la primacía del kerigma, una Iglesia en salida, una cultura del encuentro y una opción preferencial por los pobres.

Ministerios al servicio del Evangelio

La identidad misionera de la parroquia de la Santísima Trinidad no se expresa únicamente a través de estructuras y programas, sino mediante una red de ministerios que llevan el Evangelio a la realidad cotidiana de las personas. Inspirados en la misión de Cristo de proclamar la Palabra, celebrar los sacramentos y servir a la humanidad, estos ministerios buscan acompañar a las personas en sus situaciones concretas y ayudarlas a encontrarse con el Dios vivo.

a. El Ministerio de la Biblia (Huduma ya Biblia)

El Ministerio de la Biblia ocupa un lugar central en la vida de la parroquia, ya que la Palabra de Dios es el fundamento de toda evangelización. A lo largo de los años, Kariobangi ha cultivado una sólida espiritualidad bíblica, en gran medida a través de las setenta y cinco Pequeñas Comunidades Cristianas que constituyen la columna vertebral de la vida parroquial. Cada semana, los cristianos se reúnen en sus hogares —o incluso en espacios más abiertos, ya que las casas son demasiado pequeñas— para compartir las lecturas dominicales, rezar juntos y reflexionar sobre cómo el Evangelio se relaciona con sus luchas y esperanzas cotidianas.

Estas reuniones son mucho más que grupos de estudio bíblico. Son espacios donde la fe se conecta con la vida, donde los vecinos se apoyan mutuamente y donde la Palabra de Dios se convierte en una fuente de ánimo en medio de las dificultades económicas, los retos familiares y las exigencias de la vida urbana. La parroquia sigue inspirándose en el enfoque Lumko y en métodos como la Lectio Divina, que animan a las personas no solo a leer las Escrituras, sino también a escuchar con atención lo que Dios les dice a través de su Palabra.

Se presta especial atención a la formación de lectores, catequistas y responsables pastorales. A través de una formación regular, aprenden no solo a proclamar bien las Escrituras, sino también a convertirse en testigos creíbles del mensaje que anuncian. Se anima a las familias a mantener la Biblia en el centro de sus hogares, fomentando una cultura en la que la oración y la reflexión sobre la Palabra formen parte de la vida cotidiana.

b. Ministerio a los necesitados (Huduma ya Wahitaji)

La preocupación por los pobres siempre ha sido una de las características distintivas de la parroquia de Kariobangi. Situada cerca de zonas marcadas por la pobreza y la vulnerabilidad social, la parroquia se encuentra a diario con los rostros de aquellos a quienes el papa Francisco llama «los descartados». Por esta razón, el servicio a los necesitados no se considera una actividad opcional, sino una dimensión esencial del discipulado cristiano.

A través de Huduma ya Wahitaji, los feligreses acompañan a familias que se enfrentan al hambre, el desempleo, la enfermedad y la exclusión social. La ayuda se ofrece de diversas formas: apoyo de emergencia, distribución de alimentos, asistencia educativa y acompañamiento personal. Sin embargo, la parroquia siempre ha tratado de ir más allá de un modelo de simple caridad para avanzar hacia uno de empoderamiento y desarrollo humano.

Esta visión se refleja en iniciativas como el Instituto de Formación para la Promoción de la Mujer de Kariobangi, el Instituto de Formación Profesional «Napenda Kuishi», la Cooperativa de Ahorro y Crédito «Huruma Verona» y diversos proyectos educativos, entre los que se incluyen la Escuela de San Juan, la Escuela «Watoto Wetu» y la Escuela de San Martín. Estas iniciativas no solo pretenden responder a las necesidades inmediatas, sino también crear oportunidades que restauren la dignidad y promuevan la autosuficiencia.

Detrás de todos estos esfuerzos se encuentra una convicción profundamente arraigada en la tradición comboniana: que los pobres no son meros receptores de ayuda, sino protagonistas de su propio desarrollo. El sueño de «la regeneración de África a través de África» comienza cuando las personas descubren sus propias capacidades y se convierten en agentes activos de la transformación en sus comunidades.

c. Pastoral de los enfermos (Huduma ya Wagonjwa)

El cuidado de los enfermos ocupa un lugar especial en la vida pastoral de Kariobangi. En el contexto africano, la enfermedad afecta no solo a las personas, sino a familias y comunidades enteras. Por ello, la parroquia busca hacer visible la presencia sanadora y compasiva de Cristo entre quienes sufren.

Equipos de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión visitan regularmente hogares, hospitales y centros de atención, llevando la Eucaristía a quienes ya no pueden participar en la vida litúrgica de la comunidad. Estas visitas suelen ser momentos de profundo encuentro humano y espiritual. Más allá de administrar los sacramentos, los ministros ofrecen amistad, oración y un oído atento a las personas que pueden sentirse aisladas u olvidadas.

La parroquia también garantiza que los fieles tengan acceso al sacramento de la Reconciliación y a la Unción de los Enfermos. Las celebraciones comunitarias para los enfermos, junto con los servicios de sanación organizados a través del Movimiento Carismático y otros grupos de oración, ayudan a muchas personas a encontrar consuelo y esperanza en momentos difíciles.

Este ministerio recuerda a toda la comunidad que el sufrimiento no merma la dignidad de una persona ni su lugar dentro de la Iglesia. Al contrario, quienes sufren siguen estando en el corazón de la comunidad cristiana y suscitan la solidaridad y la compasión de todos los creyentes.

El compromiso de la parroquia con la salud y la sanación también se manifiesta a través del Programa de Salud Comboni (CHP en inglés) en Korogocho, que lleva muchos años acompañando a las poblaciones vulnerables, incluidas las personas que viven con el VIH/sida. Mediante la atención profesional y el acompañamiento humano, el programa encarna la preocupación de la Iglesia por la persona en su totalidad.

d. Pastoral social (Huduma ya Haki na Amani)

Existe una larga tradición de Justicia, Paz e Integridad de la Creación en la parroquia, que se remonta a finales de la década de 1980. Se trata de un legado dejado por la labor del P. Alex Zanotelli y otros combonianos que siguieron sus pasos. Se trata de un ministerio que ha desarrollado una gran variedad de iniciativas en colaboración con otros actores eclesiales y de la sociedad civil, por ejemplo: la organización de la Campaña Anual de Cuaresma de la Conferencia Episcopal de Kenia; la promoción de los derechos humanos y la justicia social —actualmente con asistentes jurídicos cualificados—; la respuesta a situaciones específicas de injusticia y a acontecimientos concretos (como la infame masacre de Kariobangi de 2002); participar y acompañar la lucha de los movimientos populares, como el de los habitantes de los barrios marginales; e incluso colaborar con instituciones académicas para promover un modelo de transformación social inspirado en el Evangelio, como en el proyecto de la Universidad Mtaani, en colaboración con el Instituto para la Transformación Social de la Universidad Tangaza. Actualmente, la parroquia está poniendo en marcha un programa pastoral para promover el mensaje y la conversión que propone la encíclica Laudato Si’ en África.

e. Formación en la fe y discipulado misionero

En la parroquia de Kariobangi, la formación en la fe se entiende como un camino que dura toda la vida y no como una preparación limitada a la recepción de los sacramentos. La parroquia tiene como objetivo formar cristianos maduros, capaces de dar testimonio del Evangelio en sus familias, en sus lugares de trabajo y en la sociedad.

En el centro de toda la formación se encuentra la proclamación del kerigma: el alegre anuncio del amor de Dios revelado en Jesucristo. Ya sea a través de la catequesis, los programas juveniles, la pastoral familiar, las Pequeñas Comunidades Cristianas o las asociaciones parroquiales, el objetivo principal es siempre ayudar a las personas a encontrarse personalmente con Cristo y a profundizar en su relación con Él.

Se acompaña a niños, jóvenes y adultos a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo de la fe. Los catequistas desempeñan un papel indispensable en este proceso, dedicando generosamente su tiempo y sus talentos a formar nuevas generaciones de cristianos. La parroquia también invierte en la formación continua de los líderes laicos, llamados a ejercer responsabilidades dentro de la comunidad y a participar activamente en su labor misionera.

Consciente de las oportunidades que ofrecen los medios de comunicación modernos, Kariobangi recurre cada vez más a las redes sociales, las publicaciones parroquiales, los folletos y su canal YouTube para llevar la evangelización más allá de los muros de la iglesia. Estas herramientas permiten que el Evangelio llegue a las personas en sus hogares, lugares de trabajo y vida cotidiana.

El objetivo último de toda formación no es simplemente el conocimiento religioso, sino la formación de discípulos misioneros: hombres y mujeres cuyo encuentro con Cristo les inspira a compartir la alegría del Evangelio con los demás.

Conclusión

Los diversos ministerios que dan vida a la parroquia son expresiones esenciales de la misión de la Iglesia. Se basan en las Pequeñas Comunidades Cristianas (SCC en inglés) y ofrecen a los fieles una oportunidad organizada para expresar y compartir su fe, de acuerdo con el mandato que reciben de la comunidad parroquial. A cada miembro de las SCC se le confía un servicio ministerial, que se lleva a cabo a través de equipos ministeriales con sede en los barrios. Esto requiere una formación continua tanto a nivel de liderazgo (Consejos de las SCC, de la parroquia y de zona) como específica para los ministerios concretos.

Ejercidos con oración, compasión y colaboración, estos ministerios contribuyen a crear una parroquia evangelizadora, acogedora y misionera. Arraigada en la Palabra de Dios, fortalecida por la fe, atenta a quienes sufren y comprometida con el servicio a los pobres, la parroquia de la Santísima Trinidad se esfuerza por ser un testimonio vivo del amor de Cristo y un signo del Reino de Dios en el mundo, en el espíritu de la Evangelii Gaudium del papa Francisco.

SÍNTESIS

Cinco conclusiones principales de la parroquia

de la Santísima Trinidad de Kariobangi

La parroquia católica de la Santísima Trinidad de Kariobangi, en Nairobi, ofrece un modelo convincente de la visión del papa Francisco de una Iglesia misionera. La parroquia demuestra que los principios de Evangelii Gaudium no son ideales abstractos, sino realidades vividas capaces de transformar las comunidades. Las cinco conclusiones que figuran a continuación sintetizan las lecciones más significativas de esta vibrante comunidad misionera.

Conclusión 1: La parroquia como «comunidad de comunidades» arraigada en la Escritura

La parroquia sigue siendo una estructura dinámica cuando asume su identidad como «comunidad de comunidades» centrada en la Palabra de Dios. A través de 75 Pequeñas Comunidades Cristianas (SCC en inglés) que se reúnen en hogares e incluso en los estrechos espacios entre las pobres viviendas de la gente, Kariobangi ha creado una red descentralizada donde la fe se vive, se comparte y se conecta con la vida cotidiana. Estas SCC son la columna vertebral de la vida parroquial: espacios de apoyo mutuo, oración y solidaridad práctica donde los vecinos reflexionan sobre las lecturas dominicales y disciernen cómo el Evangelio se refiere a sus luchas y esperanzas. Basándose en los métodos participativos del Instituto Lumko y en prácticas como la Lectio Divina, los feligreses aprenden a escuchar con atención la Palabra de Dios. La formación de lectores, catequistas y líderes pastorales garantiza un anuncio creíble, mientras que se anima a las familias a mantener la Biblia en el centro de sus hogares. Esta espiritualidad bíblica sustenta la labor misionera de la parroquia y garantiza que cada miembro tenga un lugar al que pertenecer y un papel en la misión de la Iglesia.

Conclusión 2: La primacía del kerigma y la formación de discípulos misioneros

La centralidad del kerigma —la proclamación fundamental del amor salvador de Dios en Jesucristo— anima toda la actividad pastoral en Kariobangi. Ya sea a través de la predicación, la catequesis, los programas juveniles o la pastoral familiar, el objetivo principal es siempre ayudar a las personas a encontrarse personalmente con Cristo y a profundizar su relación con Él. La formación en la fe se entiende como un camino que dura toda la vida, no como una mera preparación sacramental. La parroquia busca formar cristianos maduros capaces de dar testimonio del Evangelio en sus familias, lugares de trabajo y en la sociedad. Los catequistas y los líderes laicos reciben formación continua para ejercer su responsabilidad dentro de la comunidad, mientras que las herramientas de comunicación modernas, como las redes sociales y el canal YouTube de la parroquia, extienden la evangelización más allá de los muros de la iglesia. El objetivo último no es simplemente el conocimiento religioso, sino la formación de discípulos misioneros: hombres y mujeres cuyo encuentro con Cristo les inspira a compartir la alegría del Evangelio con los demás.

Conclusión 3: Una Iglesia que sale al encuentro — acoger con hospitalidad a quienes están en las periferias

Kariobangi encarna el llamamiento del papa Francisco a una Iglesia que salga de su zona de confort y se acerque a quienes están en los márgenes, cultivando una cultura del encuentro que refleje la misericordia de Cristo. Situada cerca de asentamientos informales como Korogocho, la parroquia no espera a que la gente acuda a la iglesia, sino que sale activamente al encuentro de las personas. Esta apertura acoge a todos, independientemente de su estatus social, origen étnico, religión o circunstancias personales, tratando a cada persona con dignidad como alguien creado y amado por Dios. Esta hospitalidad fortalece, en lugar de debilitar, la identidad de la parroquia. Al convertirse en un lugar de diálogo, acompañamiento y aceptación, la parroquia refleja el rostro misericordioso de Cristo y se convierte en un hogar espiritual donde las personas experimentan sanación y transformación. Ya sea a través de visitas a domicilio a los enfermos, de la ayuda a familias en crisis o de la simple presencia en los barrios, Kariobangi es ejemplo de una Iglesia que sale a las periferias y acoge a todos como miembros de la Familia de Dios.

Conclusión 4: La opción preferencial por los pobres y el desarrollo humano integral

El compromiso inquebrantable de la parroquia con la opción preferencial por los pobres es inseparable de su misión evangelizadora y se expresa a través de actos concretos de solidaridad y empoderamiento. A través de Huduma ya Wahitaji (Ministerio para los Necesitados), las familias en situación de precariedad reciben alimentos, artículos de primera necesidad y acompañamiento. A las personas mayores, los enfermos y las personas con discapacidad se les brinda apoyo con cuidado y dignidad. Sin embargo, la parroquia va más allá de la simple caridad y apuesta por el empoderamiento a través de iniciativas como el Instituto de Formación para la Promoción de la Mujer de Kariobangi, el Instituto de Formación Profesional Napenda Kuishi, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Huruma Verona y proyectos educativos como la Escuela de San Juan y la Escuela de San Martín. El Programa de Salud Comboniano de Korogocho atiende a poblaciones marginadas, incluidas las personas que viven con el VIH/sida. Detrás de estos esfuerzos se encuentra una convicción arraigada en la tradición comboniana: los pobres no son receptores pasivos, sino protagonistas de su propio desarrollo. El sueño de «la regeneración de África a través de África» comienza cuando las personas descubren sus capacidades y se convierten en agentes de transformación en sus comunidades.

Conclusión 5: La participación de todo el Pueblo de Dios en el ministerio colaborativo

La misión pertenece a toda persona bautizada, y la parroquia de Kariobangi se sustenta en la participación activa de todos los fieles en un modelo colaborativo de ministerio. Basándose en los métodos del Instituto Lumko y en las directrices de la AMECEA, la parroquia ha cultivado una sólida cultura de planificación, seguimiento y evaluación participativos, coordinados por el equipo pastoral y el Consejo Parroquial. Los fieles laicos, los jóvenes, las familias, los movimientos eclesiales y las asociaciones parroquiales aportan sus dones y carismas. A cada miembro de las SCC se le confía un servicio ministerial que se lleva a cabo a través de equipos de barrio, lo que requiere una formación continua tanto a nivel de liderazgo como en los ámbitos específicos del ministerio. El ministerio de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la parroquia —que incluye la defensa de los derechos humanos, la formación paralegal, la participación en movimientos populares y la colaboración con la Universidad de Tangaza— pone de manifiesto una Iglesia que se enfrenta con valentía a la injusticia estructural. Este enfoque participativo garantiza que la parroquia no dependa de un único líder, sino que sea una comunidad de discípulos misioneros que ejercen sus dones al servicio del Evangelio.

Conclusión general

La parroquia de la Santísima Trinidad de Kariobangi constituye un poderoso ejemplo de parroquia misionera en el espíritu de Evangelii Gaudium. Estas cinco ideas clave —la parroquia como comunidad descentralizada arraigada en la Escritura, la primacía del kerigma y la formación de discípulos misioneros, una Iglesia que sale al encuentro y a la acogida, la opción preferencial por los pobres y el compromiso con el desarrollo humano integral, y la participación de todo el Pueblo de Dios en el ministerio colaborativo— son expresiones interrelacionadas de una única visión misionera. Por medio del Espíritu Santo, esta parroquia continúa la misión de Cristo de llevar la Buena Noticia a los pobres, sanar a los que tienen el corazón quebrantado y ofrecer esperanza a todos. Es, en todos los sentidos, una Iglesia permanentemente en misión, llena de la alegría del Evangelio y dedicada al servicio de la humanidad.

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