El Magisterio de la Iglesia define como mártir a una persona que da testimonio de su propia fe hasta el punto de ofrecer su vida. Por tanto, en esta época de colapso ambiental, podemos afirmar que una persona asesinada por haber defendido la Creación —en virtud de su propia fe— puede ser reconocida también como mártir. Podemos llamarlos «mártires de la Creación», un término que honra a numerosos líderes cristianos campesinos, indígenas, ambientalistas y comunitarios.
QUÉ SIGNIFICA
- La agresión a los territorios de las comunidades, especialmente en el Sur global y en las llamadas «zonas de sacrificio», está aumentando mucho, a causa del acaparamiento de tierras, la expansión del monocultivo, la extracción de minerales críticos con vistas a la transición energética, etc.
- Las comunidades defienden sus territorios como espacio de vida organizada, expresión de su cultura, memoria ancestral de quienes los han habitado y compromiso con las generaciones futuras.
- En muchos casos, la defensa de los territorios está motivada por la fidelidad de las personas y de las comunidades a la Palabra de Dios y al magisterio de la Iglesia, en escucha activa del clamor de los pobres y de la tierra.
- A menudo, las víctimas no son solo individuos. No hay solo una perspectiva individual del martirio, sino también una dimensión colectiva, que comprende comunidades mártires y territorios mártires.
POR QUÉ ES IMPORTANTE
- Grandes proyectos extractivos, intereses estatales y milicias privadas contratadas para defender los intereses de estos grupos de poder contra las comunidades locales provocan asesinatos, criminalización de la disidencia, amenazas e intimidaciones, campañas difamatorias y acusaciones de terrorismo, expulsión de los territorios y represión colectiva.
- En los últimos años, la garantía de los derechos humanos y la protección de quienes los defienden se han debilitado gravemente. En el mundo han aumentado las prácticas autoritarias y los conflictos violentos, con fuertes recortes en la financiación de los derechos humanos.
POR QUÉ CONCIERNE A LA VIDA RELIGIOSA
- A menudo la Vida Religiosa es la presencia de la Iglesia más cercana y solidaria con las comunidades en contextos de conflicto territorial. Las personas amenazadas cuentan mucho con la protección que nuestra Vida Religiosa puede garantizar.
- La encíclica Laudato si’ desafía a los cristianos y a todas las personas que habitan este planeta a promover una cultura de cuidado y defensa de la casa común y dice que «la vida social termina por enfrentarnos unos con otros para defender los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad» (LS 229).
- El Sínodo para la Amazonia, por ejemplo, recuerda el valor de la vida religiosa y de la fe en defensa de la Creación, hace memoria de los mártires y «reconoce con admiración a quienes luchan, poniendo en grave riesgo su propia vida, para defender la existencia de este territorio». (Documento Final, n. 16)
UN LLAMADO EVANGÉLICO HOY
Como decía el p. Lele Ramin (misionero comboniano, asesinado en Cacoal el 24 de julio de 1985), en virtud de nuestra consagración evangélica: «Hermano, si mi vida te pertenece, también te pertenecerá mi muerte». Hacemos memoria viva de los mártires y nos comprometemos con la justicia social y ambiental, para que nunca más ocurra que personas o comunidades tengan que dar la vida en defensa de la gente y de la Casa Común.
PREGUNTAS PARA EL DISCERNIMIENTO
- ¿Cómo podemos celebrar hoy la memoria de los mártires a la luz de la ecología integral?
- ¿Cómo podemos provocar a la Iglesia para que se haga más cercana a las comunidades y personas amenazadas, evitando la omisión o —peor aún— la complicidad?
- Si la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, ¿qué nos está diciendo hoy el Espíritu Santo en la manifestación de tantos mártires en defensa de la Casa Común?
RECUERDA:
«La Iglesia debe dar prioridad a las comunidades afectadas por daños socioambientales. (…) La defensa de los pueblos indígenas del continente está intrínsecamente ligada a la fe en Jesucristo y a su Buena Noticia; hoy debemos formar agentes pastorales y ministros ordenados que posean una sensibilidad socioambiental». (Documento Final del Sínodo para la Amazonia, n. 75)
REFERENCIAS ESENCIALES
- Discurso del Santo Padre León XIV a los participantes en el Congreso de Estudio promovido por el Dicasterio para las Causas de los Santos (2026).
- Documento «Mártires de la Creación», de la red ecuménica latinoamericana Iglesias y Minería.
- Czerny, M., La Iglesia y la teología pastoral en los conflictos por los recursos naturales – El caso Juan Antonio López (2026).
- Sínodo para la Amazonia, Documento Final (2019).
- Papa Francisco, Querida Amazonia (2020).
RECURSOS ESENCIALES
- Campaña «La vida pende de un hilo» (propuesta del Consejo Episcopal Latinoamericano en defensa de las comunidades y personas amenazadas por conflictos socioambientales).
- https://africandefenders.org – Red Panafricana de Defensores de Derechos Humanos.
ORIENTACIÓN PARA EL COMPROMISO
Las comunidades de vida religiosa pueden asumir diversas iniciativas en defensa de los territorios y de los defensores socioambientales. También pueden estimular a la Iglesia y a toda la sociedad en esta dirección. Sugerimos los siguientes posibles pasos operativos:
- Denuncia profética: comunicar, difundir y documentar los casos, promoviendo respuestas solidarias en apoyo a las víctimas.
- Oración individual y comunitaria: organizar jornadas de oración por las familias y las comunidades de las víctimas, recordándolas por su nombre. Orar por la seguridad y el valor de los periodistas y de los activistas ambientales, y por el arrepentimiento y la transformación necesarios entre las personas, los gobiernos y las empresas que actúan como agresores…
- Momentos de reflexión y estudio para aumentar la conciencia, mejorar nuestra organización y favorecer la solidaridad.
- Conversión eclesial y ecológica: animar a nuestras diócesis, parroquias e instituciones a cambiar de estilo de vida y a asumir un fuerte compromiso en defensa de la Casa Común, en nombre de los mártires que dan la vida por ella.
- Organización y vigilancia comunitaria: fortalecer las organizaciones comunitarias que defienden los territorios. Prestar siempre oído a las víctimas, a quienes los poderosos prefieren ignorar.
- Campañas que den visibilidad a quienes resisten y cuidan la vida, como la campaña «La vida pende de un hilo» (iniciativa de la Plataforma por la Paz, la Democracia y los Derechos Humanos y de la Comisión para la Ecología Integral de América Latina).
