La paz no es solo la ausencia de guerra, sino el fruto de relaciones justas con Dios, con los demás y con la tierra. La ecología integral muestra que las heridas de la creación y las heridas de la humanidad tienen las mismas raíces (dominación, codicia, indiferencia), y que la paz solo puede construirse sanándolas juntas. Don Tonino Bello decía: «La paz no es una palabra, sino un vocabulario». Es todo un lenguaje hecho de justicia, derechos, tierra, agua, pan, trabajo, energía, memoria, perdón y acogida. El papa León XIV ha dado recientemente a esta paz dos adjetivos: «desarmada y desarmante».
QUÉ SIGNIFICA
- Leer la paz como un vocabulario: la justicia social, el medio ambiente, los derechos humanos, la alimentación, la energía, la migración, la memoria y la reconciliación no son «temas» separados, sino palabras de un mismo lenguaje. Sin una sola de ellas, la paz queda reducida a un eslogan.
- Reconocer que la paz es más que una pausa entre conflictos. Es un modo de vivir, «una presencia y un camino», que orienta nuestras decisiones (León XIV, Mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz).
- Ver los vínculos entre la guerra y el daño ecológico: la guerra daña a las personas, a los ecosistemas y al patrimonio cultural (LS 57). Y, a la inversa, los conflictos por la tierra, el agua, los minerales y la energía alimentan la violencia.
- Construir una paz «desarmada», que no se apoye en el miedo, las amenazas ni las armas y que rechace la disuasión como garantía duradera de seguridad. Y una paz «desarmante», cuya bondad abre los corazones, reconstruye la confianza y resuelve los conflictos.
- Pasar de la lógica de la dominación y de la «seguridad mediante la fuerza» a la noviolencia, el diálogo, el cuidado y la cooperación, que el papa Francisco propuso como «un estilo de política para la paz» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2017).
- Comenzar por el desarme interior y comunitario: la paz interior está estrechamente relacionada con el cuidado de la ecología y del bien común (LS 225).
POR QUÉ ES IMPORTANTE
- El número de guerras está en un máximo histórico. En 2025, UCDP y PRIO contabilizaron 65 conflictos armados en los que participaba al menos un Estado, la cifra más alta desde 1946. Los impactos son tangibles y ecológicos: aldeas, granjas y sistemas de agua destruidos, millones de desplazados, hambre como arma y como consecuencia, y tierras devastadas durante generaciones (LS 57). Las guerras desvían además enormes recursos: el gasto militar mundial superó los 2,7 billones de dólares en 2024 (SIPRI).
- La carrera por los combustibles fósiles, los minerales críticos, la tierra y el agua alimenta los conflictos y la violencia contra las comunidades y los constructores de paz, y la crisis climática ya está provocando desplazamientos y nuevas tensiones por recursos escasos.
- El papa Francisco habló de una «tercera guerra mundial por partes», y el papa León XIV describe un mundo en el que el miedo y la militarización profundizan la inestabilidad día tras día. Las guerras y la crisis climática, el hambre, los desplazamientos y la desigualdad se amplifican mutuamente.
- El papa León XIV denuncia la concentración de intereses económicos y financieros privados que impulsa a los Estados en la preparación y la conducción de las guerras, y pide diplomacia, mediación y derecho internacional. El papa Francisco escribió que la guerra «es la negación de todos los derechos» y que ya no podemos pensarla como una solución (FT 255–262).
- Pablo VI enseñó que «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz» (Populorum progressio 76). La ecología integral lo amplía: no hay paz sin desarrollo integral, y no hay desarrollo integral sin cuidado de la casa común.
POR QUÉ CONCIERNE A LA VIDA RELIGIOSA
- La paz está en el corazón del Evangelio. Jesús saluda a los discípulos asustados con «La paz esté con ustedes» (Jn 20,19), y León XIV observa que esta paz atraviesa puertas y barreras en las voces y los rostros de los testigos. Los Religiosos están llamados a ser esos testigos.
- Los consejos evangélicos son una escuela de desarme: la pobreza nos libera de la lógica de la acumulación, la castidad de la posesividad, la obediencia de la voluntad de dominar. La vida fraterna entre personas de culturas diferentes es un laboratorio cotidiano de reconciliación.
- Las comunidades religiosas están a menudo presentes donde se siente la violencia: zonas de conflicto, campos de refugiados, territorios mineros, periferias urbanas. Nuestra presencia nos da credibilidad y el deber de llevar la voz de las víctimas a la Iglesia y a quienes toman las decisiones.
- Nuestras instituciones pueden ser lugares donde se aprende la paz: escuelas, universidades, hospitales, parroquias y casas de retiro pueden enseñar noviolencia, mediación y cuidado de la creación. Nuestras decisiones financieras también importan, en particular si nuestras inversiones financian el comercio de armas o los combustibles fósiles.
- La vida consagrada es un cuerpo global y multicultural, y por eso puede ofrecer una alternativa a la retórica de los enemigos y de las fronteras. Sus redes intercongregacionales pueden tender puentes entre pueblos divididos.
UN LLAMADO EVANGÉLICO HOY
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). La paz no solo se recibe; se construye, con paciencia, en pequeños gestos y en decisiones estructurales. El papa León XIV nos invita a resistir a la oscuridad como «centinelas en la noche», manteniendo viva la memoria de quienes dieron testimonio de la paz, y a confiar en una bondad que desarma. Como Religiosos, estamos invitados a una conversión que toque nuestra oración, nuestras relaciones, nuestros presupuestos, nuestros apostolados y nuestra incidencia: a aprender y a hablar, una palabra a la vez, el vocabulario de la paz, para que nuestras comunidades se conviertan en signos de reconciliación entre las personas y con la creación.
PREGUNTAS PARA EL DISCERNIMIENTO
- ¿Qué palabras del «vocabulario de la paz» (justicia, tierra, pan, memoria, acogida, perdón…) están más ausentes o heridas en los lugares donde vivimos y servimos? ¿Qué se nos pide allí?
- ¿Dónde están los conflictos de nuestro entorno que se relacionan con el control de la tierra, el agua, los minerales o la energía, y quiénes son las víctimas a las que estamos llamados a acompañar?
- ¿Qué significaría para nuestra comunidad llegar a ser «desarmada y desarmante» en nuestras relaciones, nuestro lenguaje, nuestro uso de las redes sociales, nuestras instituciones y nuestras inversiones?
- ¿Qué sugiere nuestro carisma, y el testimonio de nuestros mártires y constructores de paz, para construir la paz hoy? ¿Con qué Congregaciones, organismos eclesiales y movimientos podemos actuar juntos?
RECUERDA:
«La paz no es una palabra, sino un vocabulario». (Don Tonino Bello)
REFERENCIAS CLAVE
- León XIV (2026), La paz esté con todos ustedes: hacia una paz «desarmada y desarmante», Mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz.
- Francisco (2015), Laudato si’ (esp. nn. 57, 92 y 225).
- Francisco (2020), Fratelli tutti (esp. nn. 255–262, «Nunca más la guerra»).
- Francisco (2017), La noviolencia: un estilo de política para la paz, Mensaje para la 50.ª Jornada Mundial de la Paz.
- Concilio Vaticano II (1965), Gaudium et spes, cap. V, «La promoción de la paz».
- Pablo VI (1967), Populorum progressio (esp. n. 76), y Juan XXIII (1963), Pacem in terris.
RECURSOS CLAVE
- Pax Christi Internacional y su Iniciativa Católica de Noviolencia (paxchristi.net).
- Pax Christi Italia (paxchristi.it).
- Rete Italiana Pace e Disarmo (retepacedisarmo.org).
- Movimiento Laudato Si’ (laudatosimovement.org).
- Iglesias y Minería (iglesiasymineria.org), sobre comunidades que defienden sus territorios.
- VIVAT Eco Vida y Acción (vivatinternational.org/eco).
ORIENTACIÓN PARA EL COMPROMISO
La paz se construye en contextos particulares, por lo que cada comunidad definirá su propio camino. Cuatro actitudes pueden ayudar:
- Aprender el vocabulario. Descubrir qué «palabras» de la paz son más urgentes en nuestro contexto, y vincular nuestras iniciativas existentes (justicia, ecología, migrantes, educación) como partes de un solo lenguaje.
- Comenzar por desarmarnos a nosotros mismos. Revisar nuestro lenguaje, nuestros conflictos, nuestros hábitos de poder y nuestras finanzas antes de aconsejar a otros.
- Estar junto a las víctimas y a los constructores de paz. Escuchar a quienes sufren la violencia y a los constructores de paz locales, y apoyar lo que ellos proponen.
- Unir oración, estudio e incidencia. Trabajar con otras Congregaciones y redes: se necesita una masa crítica para el cambio sistémico.
INICIATIVA RECOMENDADA
La Iniciativa Católica de Noviolencia (CNI, por sus siglas en inglés), promovida por Pax Christi Internacional, nació de un encuentro celebrado en Roma en 2016 que pidió a la Iglesia comprometerse de nuevo con la noviolencia evangélica y con la visión de una paz justa. Pax Christi tiene un vínculo especial con esta ficha: Don Tonino Bello fue presidente de su rama italiana. La iniciativa ofrece una red de profesionales, teólogos y constructores de paz católicos, recursos para el estudio y la oración, y modos concretos para que las Congregaciones promuevan la noviolencia en sus obras, aboguen por el desarme y caminen con las comunidades que resisten a la violencia sin armas. Las Congregaciones pueden también vincularla con el llamado de León XIV organizando un estudio comunitario del Mensaje de 2026 y uniéndose a grupos locales de Pax Christi o a grupos intercongregacionales de JPIC. Más información en paxchristi.net.
