Existen al menos dos modalidades de interacción con el ambiente: en algunos casos, las modificaciones introducidas en el ambiente son limitadas, ya que no se retira ningún elemento o el ambiente sufre solo alteraciones leves (por ejemplo, disfrutando de un paisaje o recogiendo frutos silvestres). En otros casos, los recursos se extraen mediante métodos que conllevan un mayor impacto sobre el ambiente. Se habla de extractivismo cuando este impacto es de gran volumen de recursos naturales extraídos, con una intensidad tóxica que no permite la regeneración de los equilibrios naturales, y con un destino de los recursos principalmente en el extranjero.

QUÉ SIGNIFICA

Los obispos latinoamericanos definen el extractivismo como «una tendencia desenfrenada del sistema económico a convertir los bienes de la naturaleza en capital».

Se puede asociar la palabra extractivismo al término latino «extrahere»: remover o arrastrar algo fuera de sí y hacia nosotros. Es, por tanto, el acto de sustraer o remover algo por la fuerza: un proceso en el que los recursos naturales son «arrancados» tanto a las comunidades como a la naturaleza misma, con violencia y sin respeto por los derechos.

  • El extractivismo se refiere a las actividades más evidentemente extractivas (minerales e hidrocarburos), pero también al monocultivo extensivo, a la pesca industrial y a casos similares, que podemos reunir en la triple identificación volumen-intensidad-destino de los recursos.
  • De ello derivan algunos modelos de economía, como por ejemplo:
    • las economías de enclave: controladas por capitales externos, poco integradas con el territorio y las comunidades locales, transfieren a otros lugares gran parte de los beneficios.
    • la economía de plantación: producción agrícola a gran escala, concentrada en grandes propiedades y orientada a la exportación, históricamente basada en el trabajo forzado o mal remunerado y en el monocultivo.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

  • Porque desde los tiempos de las colonias ha constituido el modelo de saqueo y dominio sobre muchos pueblos del Sur global.
  • Porque aún hoy es la opción económica privilegiada por los países ricos y la opción más conveniente para muchos países periféricos, independientemente de que los gobiernos sean progresistas o conservadores.
  • Porque las comunidades que acompañamos pastoralmente son a menudo víctimas de este modelo y no logran desarrollar sus propuestas de economía y de administración local de los bienes comunes.

POR QUÉ CONCIERNE A LA VIDA RELIGIOSA

  • Los consejos evangélicos que profesamos iluminan también el modelo de sociedad que estamos llamados a construir y transformar, según los valores del Reino.
  • El voto de pobreza, en particular, da valor al límite, al compartir y al reparto, al respeto de los tiempos y de los dones que la tierra y la Providencia nos dan. En este sentido, una economía extractivista es una economía antievangélica (cf. las diversas parábolas de Jesús sobre la riqueza).
  • El clamor de la Tierra y la opción por los pobres nos piden apoyar las soluciones de vida que las pequeñas comunidades adoptan en sus territorios y apoyar a la sociedad civil organizada, que ha construido economías locales vivas y participativas, alternativa real a la acumulación propuesta por los modelos extractivistas.

UN LLAMADO EVANGÉLICO HOY

La ecología integral es por su naturaleza integración y valorización de la diversidad de los pueblos, de sus formas de vida y de organización social y económica. Por el contrario, la homogeneización del extractivismo nos reduce a todos a consumidores y objetos de consumo. Si evangelizar es ofrecer propuestas de vida plena y dignidad a las personas, el Evangelio nos llama a superar la lógica del extractivismo.

PREGUNTAS PARA EL DISCERNIMIENTO

  • ¿Cuáles son los contextos de nuestro país en los que más se sufren las consecuencias del extractivismo?
  • ¿Cómo puede nuestra vida religiosa ser un signo de esperanza y de alternativa en estos contextos?
  • ¿Hay experiencias religiosas particularmente significativas en este sentido que nos puedan inspirar?

RECUERDA:

«Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar con grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, en efecto, la tierra no es un bien económico, sino un don gratuito de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras y las dejen libres para proyectos extractivos, agropecuarios o forestales que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura». (Papa Francisco, Laudato si’ 146)

REFERENCIAS ESENCIALES

RECURSOS ESENCIALES

INICIATIVA RECOMENDADA

La red ecuménica latinoamericana Iglesias y Minería (Churches and Mining Network – https://iglesiasymineria.org) denuncia desde hace unos quince años el extractivismo y apoya a comunidades locales en más de diez países del continente. La fuerza de estas comunidades y de la red que las conecta es la espiritualidad, el vínculo ancestral con los territorios, que resiste firmemente a los proyectos extractivos de las grandes multinacionales y de los Estados que les dan respaldo. Existen alianzas significativas entre esta red y otras iniciativas en África y en Asia para hacer frente al extractivismo. El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha publicado recientemente un documento de orientaciones pastorales inspirado en la escucha de estas iniciativas continentales: Catholic Approaches to Mining.

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