Las reparaciones climáticas globales significan que responder a la crisis climática requiere no solo reducir las emisiones, sino reparar el daño: reconocer la responsabilidad histórica por la extracción, la dominación colonial y la contaminación que han alimentado la crisis, y reorientar recursos y poder de decisión hacia las comunidades que más han sufrido y menos han contribuido. Es una aplicación de la justicia climática que pregunta quién debe qué a quién, y quién decide cómo se realiza la reparación. La noción es debatida y se expresa de modos diversos en las negociaciones internacionales (financiación climática, pérdidas y daños, deuda ecológica); los movimientos de primera línea usan la palabra «reparaciones» para subrayar la responsabilidad y la reparación, y no la caridad.

QUÉ SIGNIFICA

  • Reconocer que la crisis climática tiene una historia: siglos de colonialismo, esclavitud, extracción de tierras, trabajo y recursos naturales han desplazado riqueza de unos pueblos a otros y han dejado a los primeros más expuestos a los daños climáticos.
  • Reconocer una «deuda ecológica» entre el Norte y el Sur del mundo (LS 51–52), y el hecho de que la «deuda externa» de los pobres se convierte a menudo en un instrumento de control, algo que no ocurre con la deuda ecológica que se les debe.
  • Pasar de la sola mitigación a la reparación: restaurar lo que ha sido tomado o destruido, desde la tierra y el agua hasta los medios de subsistencia y el patrimonio cultural y espiritual, y apoyar a las comunidades desplazadas por los daños climáticos, incluido su derecho a quedarse, a migrar y a regresar.
  • Desplazar el poder además del dinero: la financiación climática que llega en forma de préstamos y que se decide lejos puede profundizar la deuda; la financiación reparadora favorece las donaciones y formas de financiamiento no extractivas, gobernadas por las propias comunidades de primera línea.
  • Ver a las comunidades de primera línea (pueblos indígenas, comunidades negras y afrodescendientes, campesinos, pueblos insulares y costeros) no como beneficiarias sino como líderes que poseen conocimientos, derechos y soluciones.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

  • Quienes son menos responsables del calentamiento global viven sus mayores impactos, mientras que gran parte de la financiación climática actual les llega en forma de préstamos: más de 3300 millones de personas viven en países que gastan más en el pago de la deuda que en salud o educación, de modo que cada nuevo desastre profundiza la deuda.
  • La financiación ofrecida está muy por debajo de la necesidad. El objetivo acordado en la COP29 (300 000 millones de dólares anuales hasta 2035) es considerado ampliamente insuficiente, y el Fondo para responder a las pérdidas y los daños, lanzado en la COP30, había recibido promesas de solo unos 800 millones de dólares, una pequeña fracción de los cientos de miles de millones necesarios cada año.
  • La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva de 2025, confirmó que los Estados tienen obligaciones climáticas vinculantes y que su incumplimiento puede acarrear un deber de reparación. La cuestión de la reparación está entrando en el derecho internacional.
  • Los movimientos de primera línea ya se están organizando: en 2024 más de 200 líderes se reunieron en Nairobi y dieron forma a una definición compartida de reparaciones climáticas (reparación, responsabilidad y gobernanza colectiva), y en 2025 líderes de primera línea y líderes religiosos de 24 países se reunieron en Roma durante el Jubileo para comprometerse con itinerarios concretos desde la extracción hacia la responsabilidad y la solidaridad.

POR QUÉ CONCIERNE A LA VIDA RELIGIOSA

  • La Iglesia tiene una tradición de Jubileo (Lv 25): descanso para la tierra, remisión de las deudas, restitución de lo que ha sido tomado. El papa Francisco vinculó el Jubileo 2025 con la remisión de la deuda de los países pobres y con el reconocimiento de la deuda ecológica, y nos invita a convertir esta tradición en acción.
  • Muchas Congregaciones tienen una larga historia en los territorios más afectados, y están llamadas a mirar con honestidad su propio pasado: nuestra presencia en contextos coloniales, las tierras, los edificios y la riqueza que poseemos y cómo fueron adquiridos, y el repudio por parte de la Iglesia, en 2023, de la «doctrina del descubrimiento» que justificaba el despojo de los pueblos. La reparación comienza con la verdad y la conversión.
  • No somos solo promotores, sino propietarios y gestores: de propiedades, inversiones, fondos y redes. El pensamiento reparador se pregunta si estos recursos pueden ponerse al servicio de las comunidades que han sido perjudicadas, y cómo, respetando su gobernanza.
  • Nuestras comunidades acompañan a personas desplazadas o empobrecidas por los daños climáticos, y están en condiciones de conectarlas con las redes de solidaridad internacional y de llevar su voz a la Iglesia y al mundo.

UN LLAMADO EVANGÉLICO HOY

Zaqueo, después de haberse encontrado con Jesús, prometió dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver el cuádruple a quien hubiera defraudado (Lc 19,8). La salvación llegó a su casa cuando la justicia llegó a sus víctimas. Como Religiosos, estamos llamados a recorrer el mismo camino de conversión: no solo a sentir compasión, sino a reconocer lo que se debe, a reparar y a compartir poder y recursos para que quienes han sido perjudicados puedan vivir con dignidad. Las reparaciones climáticas son un llamado a vivir nuestra tradición jubilar y nuestro voto de pobreza con conciencia histórica y estructural.

PREGUNTAS PARA EL DISCERNIMIENTO

  • ¿Cuál es la historia de nuestra Congregación en los lugares donde los efectos del daño climático y de la extracción son más evidentes? ¿Qué debemos reconocer, aprender y, en su caso, reparar?
  • ¿Cómo utilizamos nuestras propiedades, nuestros fondos y nuestras inversiones? ¿Podrían ponerse más directamente al servicio de las comunidades de primera línea, dando prioridad a las donaciones, al acompañamiento a largo plazo y a procesos de decisión guiados por las comunidades?
  • ¿Qué sugiere nuestro carisma sobre cómo caminar con las comunidades indígenas, afrodescendientes y otras comunidades de primera línea, como compañeros y no como benefactores?

RECUERDA:

«La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica». (Papa Francisco, Laudato si’ 52)

REFERENCIAS CLAVE

  • Francisco (2015), Laudato si’ (en particular nn. 51–52 y 170).
  • Francisco (2023), Laudate Deum.
  • Francisco (2024), Spes non confundit (Bula de convocación del Jubileo 2025), sobre la remisión de la deuda y la deuda ecológica.
  • Dicasterio para la Cultura y la Educación y Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (2023), Declaración conjunta sobre la «Doctrina del descubrimiento».
  • Corte Internacional de Justicia (2025), Opinión consultiva sobre las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático.
  • Taproot Earth (2026), «The Future Is Made of Coral», informe sobre la financiación climática (enlace).
  • Taproot Earth (2025), Global Climate Reparations Jubilee Convening Report, Roma (enlace).
  • Taproot Earth (2024), Global Climate Reparations Governance Assembly Report, Nairobi (enlace).

RECURSOS CLAVE

  • Taproot Earth – Global Climate Reparations (taproot.earth) – iniciativa liderada por comunidades de primera línea que promueve la reparación climática.
  • Loss and Damage Collaboration (lossanddamagecollaboration.org).
  • Movimiento Laudato Si’ (laudatosimovement.org).
  • VIVAT Eco Life and Action (vivatinternational.org/eco).

ORIENTACIÓN PARA EL COMPROMISO

La reparación es un tema exigente, y cada Congregación lo afrontará según su propia historia, carisma y contexto. Cuatro actitudes pueden ayudar:

  • Comenzar por la verdad. Estudiar nuestra historia y nuestra relación con las comunidades y los territorios afectados, con humildad y sin actitudes defensivas.
  • Seguir el liderazgo de primera línea. Escuchar primero. Apoyar lo que las propias comunidades proponen y gobiernan, y evitar sustituir sus decisiones por las nuestras.
  • Partir de lo que tenemos. Mirar nuestros bienes, nuestras redes y nuestras voces: incluso compromisos modestos y regulares son signos significativos de reparación.
  • Proceder con discernimiento y en relación. Tomarse el tiempo necesario, consultar a la Congregación, buscar asesoramiento sobre las implicaciones legales y financieras, y construir alianzas a largo plazo.

INICIATIVA RECOMENDADA

The Reef (Fondo y Ecosistema) es una iniciativa de Taproot Earth, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que promueve las Reparaciones Climáticas Globales, arraigada en la liberación negra, la soberanía indígena y la gobernanza de las comunidades de primera línea. The Reef pretende ser «Reparaciones Climáticas Globales en acción»: una alternativa, liderada por las comunidades de primera línea, a la financiación climática convencional, configurada por una red global de líderes y facilitadores de primera línea.

Sus dos partes son: el Reef Fund, un mecanismo para hacer llegar recursos a soluciones climáticas de primera línea bajo gobernanza de primera línea, mediante donaciones y otras formas de financiamiento no extractivas (capital financiero, tierra, apoyo técnico, inversión en la capacidad de las comunidades) que mantienen el valor en las comunidades; y el Reef Ecosystem, la red de comunidades de primera línea, fondos gobernados por las comunidades, movimientos y socios técnicos y financieros que construye las relaciones y la infraestructura compartida para la financiación reparadora. En contraste con el statu quo, el poder reside en las comunidades de primera línea, los recursos llegan como donaciones en lugar de préstamos que generan deuda, la rendición de cuentas la define la comunidad, y los beneficios permanecen arraigados en los lugares afectados.

The Reef todavía está en fase de definición: la gobernanza y los estándares se están codiseñando (con encuentros en Irlanda en agosto de 2026 y en Cabo Verde en octubre de 2026), están previstos próximamente proyectos piloto de distribución gobernada por las comunidades, y el objetivo para 2030 es un Fondo autónomo, gobernado por las comunidades, capaz de recibir, gestionar y distribuir 1000 millones de dólares. Se invita a las Congregaciones a seguir su desarrollo, a leer el informe «The Future Is Made of Coral» y a discernir, según su propia situación, cómo «crecer juntas» con la iniciativa a través de relaciones, incidencia o aportación de recursos, tras una adecuada consulta y consideración de los aspectos legales y financieros. Más información en taproot.earth/en/reef.

Artículo anteriorEXTRACTIVISMO
Artículo siguientePUEBLOS INDÍGENAS