La cancelación de la deuda es el llamado a liberar a los países más pobres y vulnerables de deudas externas injustas o impagables, junto con una reforma del sistema financiero internacional para que el ciclo del endeudamiento no vuelva a empezar. La deuda es una parte normal de la vida económica, pero se convierte en una cadena cuando su servicio tiene prioridad sobre alimentar, cuidar y educar a las personas. A la luz de la ecología integral, el «clamor de los pobres» y el «clamor de la tierra» se encuentran en la deuda: los países que menos han contribuido a la crisis climática se ven obligados a pagar a los acreedores en lugar de invertir en resiliencia, salud y desarrollo. Para la Iglesia, que desde hace tiempo invoca el Jubileo bíblico, perdonar las deudas no es caridad, sino justicia.
QUÉ SIGNIFICA
- Distinguir entre una deuda financiera contractual, que merece ser honrada cuando es justa y sostenible, y la deuda injusta o impagable que socava la dignidad de los pueblos, los derechos humanos y el futuro de un país.
- Reconocer el vínculo entre la deuda financiera y la «deuda ecológica»: los países ricos han recurrido durante siglos a los recursos y al espacio ambiental del Sur global, que ahora paga el precio más alto del cambio climático (LS 51–52). Para algunos analistas, ambas son «deudas gemelas» que deberían considerarse juntas.
- Comprender que la cancelación de la deuda no basta por sí sola. La campaña Jubileo 2000 logró la cancelación de unos 130 000 millones de dólares para 36 países, pero, sin nuevas reglas para un préstamo y un endeudamiento responsables, las crisis regresaron. La cancelación debe ir de la mano de la reforma: un marco justo, transparente y permanente, idealmente bajo la ONU, con una representación equitativa de deudores y acreedores.
- Reconocer que los acreedores han cambiado: hoy alrededor del 60 % de la deuda soberana se debe a acreedores privados, como bancos, tenedores de bonos y fondos de inversión, que aplican intereses más altos, son menos flexibles y pueden negarse a adherirse a la reducción de la deuda, a diferencia de los acreedores públicos.
- Ser cautos ante las «falsas soluciones». Los canjes de deuda por naturaleza y las cláusulas de suspensión de la deuda se promueven a menudo, pero los críticos señalan que los canjes reducen la deuda muy poco (alrededor del 3 %, frente al 21 % mediante reestructuraciones, en una comparación) y pueden conllevar comisiones elevadas y condiciones fijadas por terceros, mientras que las cláusulas de suspensión se limitan a aplazar los pagos y no cubren los daños climáticos de aparición lenta. Otras propuestas, como el uso de los Derechos Especiales de Giro no utilizados para recomprar y cancelar deuda, o la redirección del servicio de la deuda hacia fondos para proyectos ecológicos locales, están en discusión: lo que importa es que aporten un alivio real, transparencia y participación local.
POR QUÉ ES IMPORTANTE
- Según Cáritas, CAFOD y SCIAF, afrontamos la crisis global de la deuda más aguda de la historia: más de 50 países se encuentran en crisis de deuda y unos 3300 millones de personas, casi la mitad de la humanidad, viven en países que gastan más en intereses de la deuda que en salud o educación.
- Deuda y clima se refuerzan mutuamente: el 93 % de los países más vulnerables al clima afronta una crisis de deuda, muchos gastan cinco veces más en el servicio de la deuda que en medidas climáticas, y en 2023 los países del Sur global destinaron a los pagos de la deuda unas 12,5 veces más recursos que a la lucha contra el cambio climático. La mayor parte de la financiación climática sigue llegando en forma de préstamos, lo que aumenta la deuda.
- Los costos recaen sobre los más pobres: recortes en escuelas, hospitales y subsidios, aumento de los precios, austeridad vinculada a los programas del FMI y agitaciones sociales desde Kenia hasta Sri Lanka. En África, el servicio de la deuda se prevé en unos 88 700 millones de dólares en 2025, y los países africanos que se endeudan en los mercados internacionales pagan mucho más que los que obtienen préstamos de los bancos multilaterales.
- El balance del Jubileo 2000 demuestra que la cancelación funciona cuando los ahorros se destinan a los servicios públicos: en los países beneficiados, los niños que completaban la escuela primaria pasaron del 45 % al 66 %.
- El progreso político sigue siendo insuficiente. La conferencia de la ONU sobre financiación para el desarrollo en Sevilla (2025) adoptó el «Compromiso de Sevilla», pero no creó el mecanismo de resolución de la deuda liderado por la ONU que reclamaban la sociedad civil y los países africanos. El Informe sobre el Jubileo del Vaticano, preparado por una comisión presidida por Joseph Stiglitz, y el G20 bajo la presidencia sudafricana han mantenido el tema en la agenda. Muchos siguen decepcionados por el ritmo del cambio.
POR QUÉ CONCIERNE A LA VIDA RELIGIOSA
- El Jubileo está en el corazón de nuestra tradición bíblica: el Yobel, el cuerno de carnero, anunciaba el descanso de la tierra, la liberación de los prisioneros y la cancelación de las deudas (Lv 25). En el Padrenuestro rezamos cada día «perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores». El papa Francisco eligió «Perdona nuestras ofensas, concédenos tu paz» como tema de la Jornada Mundial de la Paz 2025.
- Las Congregaciones Misioneras fueron de las primeras en denunciar la crisis de la deuda de los años 80 y 90 y en apoyar la campaña Jubileo 2000, a partir de la experiencia de las comunidades a las que acompañaban. Hoy seguimos viendo, en las escuelas, las clínicas y las comunidades en las que servimos, los efectos de la deuda impagable sobre las familias más pobres.
- Nuestros votos ofrecen una alternativa profética a la lógica de la acumulación y del crédito como medio de control: la pobreza nos libera del deseo de poseer y nos invita a compartir; la obediencia nos hace escuchar el clamor de los pobres; la fraternidad nos abre a relaciones de confianza mutua y de perdón.
- También somos actores económicos: gestionamos fondos, inversiones, propiedades, préstamos y crédito a proyectos y socios. Un testimonio coherente nos invita a revisar si nuestras propias prácticas financieras reflejan el Jubileo, y a ser generosos en perdonar las deudas que nos deben personas o socios que no pueden devolverlas.
- Las redes religiosas, junto con Cáritas y los organismos eclesiales, están presentes tanto en los países deudores como en los acreedores, lo que nos ofrece una posibilidad especial: dar voz a quienes sufren las consecuencias de la deuda y hablar a quienes pueden cambiar las reglas.
UN LLAMADO EVANGÉLICO HOY
«Perdónanos nuestras deudas» (Mt 6,12). Jesús anuncia un año de gracia del Señor: buena noticia para los pobres y liberación para los prisioneros (Lc 4,18–19). La deuda es una forma moderna de cautiverio, y el Jubileo nos recuerda que un sistema que crea deudas impagables debe ser corregido. Como Religiosos, estamos llamados a perdonar y a pedir perdón, a compartir lo que tenemos y a alzar nuestra voz con y por quienes están aplastados por deudas que no han creado, para que el Jubileo no quede como un acontecimiento simbólico, sino que se convierta en un tiempo de nuevo comienzo, de fraternidad en la justicia y de acción.
PREGUNTAS PARA EL DISCERNIMIENTO
- ¿De qué manera la deuda injusta o insostenible está afectando a las personas y a las comunidades que acompañamos (escuelas, atención sanitaria, precios de los alimentos, migración)? ¿Qué nos pide?
- ¿Qué significa la tradición del Jubileo para la vida económica de nuestra Congregación? ¿Son coherentes con ella nuestras inversiones y nuestras relaciones crediticias? ¿Hay deudas que podríamos perdonar?
- ¿Cómo podemos hacer oír la voz de las comunidades deudoras en nuestro país, sobre todo allí donde nuestros gobiernos, bancos o instituciones financieras son acreedores?
- ¿A qué campañas y redes podemos unirnos, como Congregación, para que la cancelación de la deuda y una arquitectura financiera más justa se conviertan en una verdadera prioridad política?
RECUERDA:
«Si deseamos de verdad preparar en nuestro mundo el camino de la paz, comprometámonos a remediar las causas remotas de las injusticias, a cancelar las deudas injustas e impagables y a saciar a los hambrientos». (Papa Francisco, Spes non confundit 16)
REFERENCIAS ESENCIALES
- Francisco (2024), Spes non confundit, Bula de convocación del Jubileo Ordinario del Año 2025 (en particular n. 16).
- Francisco (2024), Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2025: «Perdona nuestras ofensas, concédenos tu paz».
- Francisco (2015), Laudato si’ (en particular nn. 51–52).
- Informe sobre el Jubileo (2025), preparado por la comisión presidida por Joseph Stiglitz a petición del papa Francisco, presentado en junio de 2025.
- CAFOD, SCIAF y Cáritas Internationalis (2024), Jubilee 2025: The new global debt crisis and its solutions.
- Nigrizia (abril de 2025), Brújula «Tassi d’ingiustizia» (artículos de M. Pallottino, R. Moro, G. Ballarini y G. Albanese).
- Debt & Climate Working Group (2025), «Exposing false and distracting finance solutions ahead of COP30», presentación en webinar con Eurodad.
RECURSOS ESENCIALES
- Turn Debt into Hope – Cáritas Internationalis (turndebtintohope.caritas.org).
- Cambiare la rotta – Campaña del Jubileo sobre la deuda, Italia (cambiarelarotta.it).
- Civil Society Financing for Development Mechanism – propuestas sobre la deuda (csoforffd.org/work/debt).
- Proceso de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo (financing.desa.un.org/ffd4).
ORIENTACIÓN PARA EL COMPROMISO
La deuda puede parecer técnica y lejana, por lo que cada Congregación encontrará su propio modo de comprometerse según su contexto y carisma. Cuatro actitudes pueden ayudar:
- Partir de las personas. Vincular el debate con las historias concretas de las comunidades a las que servimos y con los servicios que los pagos de la deuda les quitan.
- Estudiar con humildad. Utilizar los recursos de Cáritas y de expertos vinculados a la Iglesia para comprender los conceptos y las propuestas principales, y para distinguir las soluciones reales de las falsas.
- Comenzar por nosotros mismos. Mirar primero nuestras finanzas, nuestros préstamos y nuestras inversiones, con espíritu jubilar.
- Actuar en alianza. La reforma de la deuda requiere presión política a nivel nacional e internacional. Unirse a Cáritas, a las redes eclesiales y de la sociedad civil para construir una masa crítica.
INICIATIVA RECOMENDADA
Turn Debt into Hope es una campaña global promovida por Cáritas Internationalis, una confederación de organizaciones católicas presente en 162 países, junto con Jubilee USA Network y con el apoyo del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Fue presentada en el Vaticano el 23 de diciembre de 2024, en vísperas del Jubileo 2025, y el papa Francisco invitó a los fieles a apoyarla en su primer Ángelus del Año Santo. La campaña se inspira en la tradición del Jubileo y en el llamado del Papa a cancelar las deudas injustas e impagables, y se describe como un esfuerzo plurianual para «completar el trabajo inconcluso» del Jubileo 2000.
Su instrumento central es una petición dirigida a los acreedores y a los líderes políticos, con el objetivo de reunir 10 millones de firmas. Pide una cancelación y reestructuración de la deuda justa y transparente, respaldada por reformas equitativas del sistema financiero, entre ellas un proceso transparente y universal para resolver las crisis de deuda. Según la campaña, la deuda externa es también deuda climática. Cáritas invita explícitamente a personas, grupos, escuelas, congregaciones y organizaciones de toda fe a unirse, y las Cáritas nacionales y los socios llevan adelante campañas paralelas, como la Campaña Cambiare la rotta en Italia y el trabajo de Cáritas Europa.
Para las Congregaciones Religiosas, Turn Debt into Hope ofrece un modo listo y creíble de convertir el Jubileo en acción: firmar la petición como Instituto, compartirla en escuelas, parroquias y ministerios, vincularla con las Cáritas locales y las redes del Jubileo, y seguir los procesos internacionales (G20, debates de la ONU sobre la deuda) en los que se centra su labor de incidencia. El año jubilar concluyó el 6 de enero de 2026, por lo que conviene verificar la fase actual de la campaña y sus próximas acciones en turndebtintohope.caritas.org.
