Spagna

A. Comunidad de Palencia

1.- A partir de la reflexión en oración sobre tu experiencia, ¿qué te sugiere el Espíritu sobre el estilo misionero de nuestra comunidad?  

  • Releer el pasado como una enseñanza, aprendiendo de los errores y estar informados de la realidad que se vive en la misión, llevada adelante por nuestros hermanos combonianos.
  • Desde lo que existe en nuestra casa, que está afuera de la ciudad pero tenemos medios sencillos (coche), y en contacto con la diócesis, tenemos posibilidades de evangelizar.
  • Dos puntos a resaltar en el estilo misionero que vivimos:
  • Estar informados sobre la misión en que hemos vivido y los procesos que vive nuestra Congregación.
  • Apoyo a la misión, a través de la oración y de la solidaridad.
  • Mantenernos unidos a lo que hemos vivido y, actualmente, fortalecer el respeto y reconocimiento a cada miembro de la comunidad.

2.- ¿Qué estilo misionero, en línea con el carisma comboniano, nos está pidiendo hoy el Señor como comunidad?

  • Estar informados sobre la misión.
  • Presentar nuestro material misionero.
  • Reflexionar para organizar y abrir nuestra casa a grupos.

ACCIONES PARA PONER EN PRACTICA EN RESPUESTA A LAS INVITACIONES DEL ESPIRITU

1.- Hacer una comunidad acogedora.

2.- Estar informados sobre la misión.

3.- Comunidad abierta para acoger grupos en nuestra casa.    

B. Comunidad de Moncada

1. Al hablar de nuestra experiencia misionera en los países donde nos ha tocado evangelizar:

  • Aceptamos lo bueno y lo malo de los años de misión en Perú, Ecuador, Brasil, etc.
  • Damos gracias a Dios por la experiencia misionera en Kenia, Congo, Chad, etc.
  • Para nosotros (algunos) pasar de una vida activa en países de misión a otro tipo de vida limitada por los achaques y enfermedades ha sido duro. Pero la Comunidad nos ha ayudado a integrarnos y aceptar el día a día.
  • Ahora la tarea es ser misionero en el lugar donde estemos; esto lleva consigo: orar por la misión y tener paciencia para acoger al que está a nuestro lado.  
  • A pesar de las limitaciones, hay que dar testimonio de nuestra alegría porque Jesús resucitado está con nosotros y cada día estamos más próximos a la casa del Padre.
  • A modo de conclusión: Anunciar el Evangelio donde nos encontremos forma parte del plan de Dios. Jesús ha sido misionero siempre. Damos testimonio de la misión en las visitas médicas, en las capellanías, a las personas que llegan a nuestra casa, etc.

2. ¿Qué has escuchado o percibido de los demás miembros de tu grupo? ¿Qué te mueve el Espíritu a compartir de lo que has escuchado?

  • Nuestra vida misionera ha sido un proceso de alegría y satisfacción para llevar adelante del proyecto de Dios. Se trata de ser misionero en el lugar donde se vive.
  • No es tanto lo que tú haces, sino lo que Dios puede hacer contigo a través de su presencia amorosa. San Agustín decía: “Confía tu pasado a la misericordia de Dios, tu presente a su amor, y tu futuro a su providencia”.

3. ¿Qué estilo misionero, en línea con el carisma comboniano, nos está pidiendo hoy el Señor como comunidad? ¿Qué nos está diciendo el Espíritu como grupo?

  • El Señor nos está pidiendo como Comunidad: Ir adelante confiando en la Providencia de Dios, como hacía Daniel Comboni.
  • Aceptar al otro como es. Escucharlo con paciencia. Amarlo con sus limitaciones y dificultades. El camino todavía no ha acabado; debemos seguir adelante creciendo con nuestros límites.
  • Vivir la realidad presente sabiendo que siempre podemos hacer hay algo para ayudar a la misión.
  • La espiritualidad evangélica debe ser humana. Teniendo presente que todos somos hijos de Dios.
  • Hacer que los laicos sean también protagonistas en la evangelización. Lo que Dios quiere para nuestro tiempo es la sinodalidad.
  • El Espíritu nos pide abandonar el poder. Salir de nosotros mismos, buscar que el otro me acoja y caminar juntos. Que nuestra vida sea siempre testimonio de que Dios camina con nosotros y nosotros con Él.

4. Al término del intercambio, la comunidad, en diálogo, trata de concretar una o varias acciones para poner en práctica, en respuesta a las invitaciones del Espíritu.

  • Dios me acepta como soy, por eso debo aceptar al otro como yo quiero ser aceptado.
  • Si tengo un conflicto con otro, ¿qué hacer para que las cosas vuelvan a la normalidad? Puedo orar para que nos acojamos y aceptemos. El perdón lo necesitamos todos. Pero con la gracia de Dios lo podemos conseguir.
  • El problema puede ser que el otro me rechace. Yo no me acerco a tal persona porque “me da una coz”. Dice el Evangelio que hay que ser “sencillos como palomas pero prudentes como serpientes”, por eso debo ser prudente.
  • Los conflictos van a estar siempre presentes: en personas y grupos. No podemos superar los conflictos por nosotros mismos, necesitamos la ayuda de Dios.
  • Si hay colonización en la Comunidad, ¿qué hay que hacer para evitarla? Uno de los presentes dijo: “Si hay algo, son cosas mínimas a nivel personal. No hay que matar mosquitos a cañonazos”.

C. Comunidad de Madrid

Deseamos ser comunidad de apertura, de acogida a otras culturas, comunidad que supere individualismos. Deseamos fortalecer como comunidad tres pilares fundamentales: la escucha, el diálogo y la interculturalidad. Para ello, proponemos las siguientes acciones concretas:

  • Espacios de compartir misionero: Organizar, una vez por semana o cada quincena, un encuentro comunitario de 20:00 a 21:00 h (cuando no haya partido), en sustitución de la oración habitual. Será un espacio sencillo de convivencia y diálogo, acompañado de una cena compartida de pie, e iniciado y concluido con una breve oración. En este encuentro, un miembro de la comunidad o un misionero visitante podrá compartir experiencias concretas y significativas de su vida y misión, favoreciendo así la escucha mutua, el intercambio fraterno y el enriquecimiento comunitario.
  • Reforzar el compartir en la misa del sábado: Promover, durante el momento de compartir del sábado, experiencias concretas de la semana, la misión, la cultura y la vida cotidiana, evitando que las aportaciones se limiten exclusivamente a referencias espirituales o bíblicas. Este espacio busca fomentar un diálogo interior más cercano y auténtico, ayudarnos a conocernos mejor y valorar la riqueza intercultural y misionera presente en nuestra comunidad y en la misión que realizamos.

Italia

Le riflessioni delle comunità di Nord Ovest (Rebbio, Venegono, Brescia, Milano S. Giovanni C.), Centro-Sud ( Firenze, Castel Volturno, Cavallino)e Nord-Est (Padova e Comunità Provincializia di VR) convergono su quanto segue:

PREMESSA

Lmissione oggi deve essere ripensata in prospettiva decoloniale, non solo nei contenuti ma soprattutto nello stile, nelle relazioni e nelle strutture. La missione non può più essere intesa come imposizione di modelli esterni, ma come cammino condiviso, fondato su ascolto, reciprocità, umiltà e presenza concreta accanto alle persone e alle Chiese locali.

Nel dettaglio

1. Un primo elemento comune è la richiesta di una conversione interiore profonda. La decolonizzazione non riguarda soltanto le organizzazioni o i metodi, ma prima di tutto il cuore del missionario e della comunità.

2. Secondo punto. In concreto occorre riconoscere e superare atteggiamenti di superiorità, paternalismo, razzismo inconsapevole e mentalità assistenzialiste. In questo senso, la missione decoloniale è vista come un processo spirituale che chiede pazienza, purificazione, vigilanza sul linguaggio e capacità di lasciarsi trasformare dall’incontro con l’altro.

3. Un terzo asse fondamentale è il passaggio da una missione centrata sull’io a una missione del noi. I documenti insistono sul fatto che il missionario non deve porsi come esperto, padrone o sostituto delle comunità locali, ma come ospite, discepolo e facilitatore. Il protagonismo deve appartenere alle Chiese locali, ai laici, ai catechisti, al clero locale e a tutti i soggetti della comunità. La missione diventa così un processo di corresponsabilità, in cui si cammina insieme e si costruisce insieme il discernimento.

4. Un quarto tema centrale è l’inculturazione autentica. Tutti i testi sottolineano l’importanza di imparare seriamente le lingue, conoscere le culture, rispettare le religioni e valorizzare le espressioni locali della fede. Il Vangelo non va semplicemente “trapiantato” con categorie occidentali, ma accolto e incarnato dentro le culture dei popoli. In questa prospettiva, anche la teologia, la musica, i riti e le forme comunitarie locali diventano luoghi teologici e non semplici elementi folkloristici. La sfida più importante, che è la premessa di un lavoro efficace di inculturazione, è quella per la Chiesa locale di superare una certa mentalità negativa che le è stata inculcata circa la propria cultura.

5. Quinto elemento: i documenti convergono anche sulla necessità di una decolonizzazione delle strutture. Le strutture ecclesiali, organizzative, sanitarie o economiche di matrice occidentale rischiano di imporre logiche estranee ai contesti locali. Per questo si chiede maggiore autosufficienza delle Chiese locali, una gestione più sobria e creativa delle risorse e il superamento di ogni forma di dipendenza o assistenzialismo. Il dono, in questa visione, non è mai unidirezionale: deve diventare relazione circolare, capace di trasformare anche chi dona.

6. Un altro punto molto forte è la valorizzazione della sinodalità e del dialogo interculturale come metodo missionario. La missione decoloniale non procede per decisioni verticali e rapide, ma attraverso processi partecipativi, talvolta lenti e faticosi, ma più autentici. Il dialogo non è solo tra persone, ma anche tra culture, saperi, filosofie e visioni del mondo. In questo senso, la missione e la Chiesa locale stessa sono chiamate a uscire da ogni autoreferenzialità e a vivere una vera reciprocità.

7. Sesto punto. I testi ricordano inoltre che la missione oggi si gioca anche nelle frontiere, e non solo nei territori tradizionalmente considerati “di missione”. L’Europa, e in particolare l’Italia, sono oggi luoghi missionari a tutti gli effetti, segnati dalla presenza di migranti, afrodiscendenti e comunità multiculturali. I migranti non sono solo destinatari di cura, ma portatori di un messaggio profetico: mostrano la possibilità di vivere insieme nella differenza. Allo stesso tempo, i documenti denunciano le nuove forme di colonialismo legate al denaro, allo sfruttamento e alle politiche che colpiscono i più poveri.

8. Settimo punto. Infine, emerge con forza la dimensione della formazione. La prospettiva decoloniale deve entrare nei percorsi di preparazione dei futuri missionari e nella vita ordinaria delle comunità. Non si tratta di un tema accessorio, ma di una chiave interpretativa decisiva per ripensare la missione oggi. La formazione deve aiutare a maturare uno stile sobrio, relazionale, interculturale e profetico, capace anche di denunciare le ingiustizie e di stare dalla parte degli scartati.

In sintesi finale

La missione decoloniale, secondo le tre comunità, è una missione che:

  • nasce da una conversione personale e comunitaria;
  • rifiuta ogni forma di paternalismo e superiorità;
  • valorizza il protagonismo delle Chiese locali;
  • pratica una vera inculturazione del Vangelo;
  • promuove sobrietà, reciprocità e autosufficienza;
  • sceglie la sinodalità come stile;
  • riconosce le frontiere e i migranti come luoghi teologici e missionari;
  • chiede una formazione nuova per le generazioni future.

Previous articleVIVERE LA FRATERNITA’ CON IL POPOLO AFRO DI GUAYAQUIL
Next articleLa pastorale missionaria come paradigma di ogni pratica pastorale ecclesiale