Spagna

A. Comunidad de Palencia

1.- A partir de la reflexión en oración sobre tu experiencia, ¿qué te sugiere el Espíritu sobre el estilo misionero de nuestra comunidad?  

  • Releer el pasado como una enseñanza, aprendiendo de los errores y estar informados de la realidad que se vive en la misión, llevada adelante por nuestros hermanos combonianos.
  • Desde lo que existe en nuestra casa, que está afuera de la ciudad pero tenemos medios sencillos (coche), y en contacto con la diócesis, tenemos posibilidades de evangelizar.
  • Dos puntos a resaltar en el estilo misionero que vivimos:
  • Estar informados sobre la misión en que hemos vivido y los procesos que vive nuestra Congregación.
  • Apoyo a la misión, a través de la oración y de la solidaridad.
  • Mantenernos unidos a lo que hemos vivido y, actualmente, fortalecer el respeto y reconocimiento a cada miembro de la comunidad.

2.- ¿Qué estilo misionero, en línea con el carisma comboniano, nos está pidiendo hoy el Señor como comunidad?

  • Estar informados sobre la misión.
  • Presentar nuestro material misionero.
  • Reflexionar para organizar y abrir nuestra casa a grupos.

ACCIONES PARA PONER EN PRACTICA EN RESPUESTA A LAS INVITACIONES DEL ESPIRITU

1.- Hacer una comunidad acogedora.

2.- Estar informados sobre la misión.

3.- Comunidad abierta para acoger grupos en nuestra casa.    

B. Comunidad de Moncada

1. Al hablar de nuestra experiencia misionera en los países donde nos ha tocado evangelizar:

  • Aceptamos lo bueno y lo malo de los años de misión en Perú, Ecuador, Brasil, etc.
  • Damos gracias a Dios por la experiencia misionera en Kenia, Congo, Chad, etc.
  • Para nosotros (algunos) pasar de una vida activa en países de misión a otro tipo de vida limitada por los achaques y enfermedades ha sido duro. Pero la Comunidad nos ha ayudado a integrarnos y aceptar el día a día.
  • Ahora la tarea es ser misionero en el lugar donde estemos; esto lleva consigo: orar por la misión y tener paciencia para acoger al que está a nuestro lado.  
  • A pesar de las limitaciones, hay que dar testimonio de nuestra alegría porque Jesús resucitado está con nosotros y cada día estamos más próximos a la casa del Padre.
  • A modo de conclusión: Anunciar el Evangelio donde nos encontremos forma parte del plan de Dios. Jesús ha sido misionero siempre. Damos testimonio de la misión en las visitas médicas, en las capellanías, a las personas que llegan a nuestra casa, etc.

2. ¿Qué has escuchado o percibido de los demás miembros de tu grupo? ¿Qué te mueve el Espíritu a compartir de lo que has escuchado?

  • Nuestra vida misionera ha sido un proceso de alegría y satisfacción para llevar adelante del proyecto de Dios. Se trata de ser misionero en el lugar donde se vive.
  • No es tanto lo que tú haces, sino lo que Dios puede hacer contigo a través de su presencia amorosa. San Agustín decía: “Confía tu pasado a la misericordia de Dios, tu presente a su amor, y tu futuro a su providencia”.

3. ¿Qué estilo misionero, en línea con el carisma comboniano, nos está pidiendo hoy el Señor como comunidad? ¿Qué nos está diciendo el Espíritu como grupo?

  • El Señor nos está pidiendo como Comunidad: Ir adelante confiando en la Providencia de Dios, como hacía Daniel Comboni.
  • Aceptar al otro como es. Escucharlo con paciencia. Amarlo con sus limitaciones y dificultades. El camino todavía no ha acabado; debemos seguir adelante creciendo con nuestros límites.
  • Vivir la realidad presente sabiendo que siempre podemos hacer hay algo para ayudar a la misión.
  • La espiritualidad evangélica debe ser humana. Teniendo presente que todos somos hijos de Dios.
  • Hacer que los laicos sean también protagonistas en la evangelización. Lo que Dios quiere para nuestro tiempo es la sinodalidad.
  • El Espíritu nos pide abandonar el poder. Salir de nosotros mismos, buscar que el otro me acoja y caminar juntos. Que nuestra vida sea siempre testimonio de que Dios camina con nosotros y nosotros con Él.

4. Al término del intercambio, la comunidad, en diálogo, trata de concretar una o varias acciones para poner en práctica, en respuesta a las invitaciones del Espíritu.

  • Dios me acepta como soy, por eso debo aceptar al otro como yo quiero ser aceptado.
  • Si tengo un conflicto con otro, ¿qué hacer para que las cosas vuelvan a la normalidad? Puedo orar para que nos acojamos y aceptemos. El perdón lo necesitamos todos. Pero con la gracia de Dios lo podemos conseguir.
  • El problema puede ser que el otro me rechace. Yo no me acerco a tal persona porque “me da una coz”. Dice el Evangelio que hay que ser “sencillos como palomas pero prudentes como serpientes”, por eso debo ser prudente.
  • Los conflictos van a estar siempre presentes: en personas y grupos. No podemos superar los conflictos por nosotros mismos, necesitamos la ayuda de Dios.
  • Si hay colonización en la Comunidad, ¿qué hay que hacer para evitarla? Uno de los presentes dijo: “Si hay algo, son cosas mínimas a nivel personal. No hay que matar mosquitos a cañonazos”.

C. Comunidad de Madrid

Deseamos ser comunidad de apertura, de acogida a otras culturas, comunidad que supere individualismos. Deseamos fortalecer como comunidad tres pilares fundamentales: la escucha, el diálogo y la interculturalidad. Para ello, proponemos las siguientes acciones concretas:

  • Espacios de compartir misionero: Organizar, una vez por semana o cada quincena, un encuentro comunitario de 20:00 a 21:00 h (cuando no haya partido), en sustitución de la oración habitual. Será un espacio sencillo de convivencia y diálogo, acompañado de una cena compartida de pie, e iniciado y concluido con una breve oración. En este encuentro, un miembro de la comunidad o un misionero visitante podrá compartir experiencias concretas y significativas de su vida y misión, favoreciendo así la escucha mutua, el intercambio fraterno y el enriquecimiento comunitario.
  • Reforzar el compartir en la misa del sábado: Promover, durante el momento de compartir del sábado, experiencias concretas de la semana, la misión, la cultura y la vida cotidiana, evitando que las aportaciones se limiten exclusivamente a referencias espirituales o bíblicas. Este espacio busca fomentar un diálogo interior más cercano y auténtico, ayudarnos a conocernos mejor y valorar la riqueza intercultural y misionera presente en nuestra comunidad y en la misión que realizamos.

Italia

Le riflessioni delle comunità di Nord Ovest (Rebbio, Venegono, Brescia, Milano S. Giovanni C.), Centro-Sud ( Firenze, Castel Volturno, Cavallino)e Nord-Est (Padova e Comunità Provincializia di VR) convergono su quanto segue:

PREMESSA

Lmissione oggi deve essere ripensata in prospettiva decoloniale, non solo nei contenuti ma soprattutto nello stile, nelle relazioni e nelle strutture. La missione non può più essere intesa come imposizione di modelli esterni, ma come cammino condiviso, fondato su ascolto, reciprocità, umiltà e presenza concreta accanto alle persone e alle Chiese locali.

Nel dettaglio

1. Un primo elemento comune è la richiesta di una conversione interiore profonda. La decolonizzazione non riguarda soltanto le organizzazioni o i metodi, ma prima di tutto il cuore del missionario e della comunità.

2. Secondo punto. In concreto occorre riconoscere e superare atteggiamenti di superiorità, paternalismo, razzismo inconsapevole e mentalità assistenzialiste. In questo senso, la missione decoloniale è vista come un processo spirituale che chiede pazienza, purificazione, vigilanza sul linguaggio e capacità di lasciarsi trasformare dall’incontro con l’altro.

3. Un terzo asse fondamentale è il passaggio da una missione centrata sull’io a una missione del noi. I documenti insistono sul fatto che il missionario non deve porsi come esperto, padrone o sostituto delle comunità locali, ma come ospite, discepolo e facilitatore. Il protagonismo deve appartenere alle Chiese locali, ai laici, ai catechisti, al clero locale e a tutti i soggetti della comunità. La missione diventa così un processo di corresponsabilità, in cui si cammina insieme e si costruisce insieme il discernimento.

4. Un quarto tema centrale è l’inculturazione autentica. Tutti i testi sottolineano l’importanza di imparare seriamente le lingue, conoscere le culture, rispettare le religioni e valorizzare le espressioni locali della fede. Il Vangelo non va semplicemente “trapiantato” con categorie occidentali, ma accolto e incarnato dentro le culture dei popoli. In questa prospettiva, anche la teologia, la musica, i riti e le forme comunitarie locali diventano luoghi teologici e non semplici elementi folkloristici. La sfida più importante, che è la premessa di un lavoro efficace di inculturazione, è quella per la Chiesa locale di superare una certa mentalità negativa che le è stata inculcata circa la propria cultura.

5. Quinto elemento: i documenti convergono anche sulla necessità di una decolonizzazione delle strutture. Le strutture ecclesiali, organizzative, sanitarie o economiche di matrice occidentale rischiano di imporre logiche estranee ai contesti locali. Per questo si chiede maggiore autosufficienza delle Chiese locali, una gestione più sobria e creativa delle risorse e il superamento di ogni forma di dipendenza o assistenzialismo. Il dono, in questa visione, non è mai unidirezionale: deve diventare relazione circolare, capace di trasformare anche chi dona.

6. Un altro punto molto forte è la valorizzazione della sinodalità e del dialogo interculturale come metodo missionario. La missione decoloniale non procede per decisioni verticali e rapide, ma attraverso processi partecipativi, talvolta lenti e faticosi, ma più autentici. Il dialogo non è solo tra persone, ma anche tra culture, saperi, filosofie e visioni del mondo. In questo senso, la missione e la Chiesa locale stessa sono chiamate a uscire da ogni autoreferenzialità e a vivere una vera reciprocità.

7. Sesto punto. I testi ricordano inoltre che la missione oggi si gioca anche nelle frontiere, e non solo nei territori tradizionalmente considerati “di missione”. L’Europa, e in particolare l’Italia, sono oggi luoghi missionari a tutti gli effetti, segnati dalla presenza di migranti, afrodiscendenti e comunità multiculturali. I migranti non sono solo destinatari di cura, ma portatori di un messaggio profetico: mostrano la possibilità di vivere insieme nella differenza. Allo stesso tempo, i documenti denunciano le nuove forme di colonialismo legate al denaro, allo sfruttamento e alle politiche che colpiscono i più poveri.

8. Settimo punto. Infine, emerge con forza la dimensione della formazione. La prospettiva decoloniale deve entrare nei percorsi di preparazione dei futuri missionari e nella vita ordinaria delle comunità. Non si tratta di un tema accessorio, ma di una chiave interpretativa decisiva per ripensare la missione oggi. La formazione deve aiutare a maturare uno stile sobrio, relazionale, interculturale e profetico, capace anche di denunciare le ingiustizie e di stare dalla parte degli scartati.

In sintesi finale

La missione decoloniale, secondo le tre comunità, è una missione che:

  • nasce da una conversione personale e comunitaria;
  • rifiuta ogni forma di paternalismo e superiorità;
  • valorizza il protagonismo delle Chiese locali;
  • pratica una vera inculturazione del Vangelo;
  • promuove sobrietà, reciprocità e autosufficienza;
  • sceglie la sinodalità come stile;
  • riconosce le frontiere e i migranti come luoghi teologici e missionari;
  • chiede una formazione nuova per le generazioni future.

Brasile

II WEBINÁRIO: A MISSÃO DESCOLONIAL

  1. INTRODUÇÃO
    Neste ano de 2026, a formação continuada do Instituto abordou o tema da missão
    descolonial no II webinar, provocando uma reflexão sobre a sua necessidade no mundo
    de hoje. Esse tema inexplorado anteriormente nos leva a um aprofundamento crítico
    acerca das práticas coloniais ainda presentes em nossa vivência como missionários
    combonianos, especialmente durante esse processo fundamental de requalificação e
    agrupamento das circunscrições. Esse tema nos leva a comentar e refletir sobre a
    realidade atual do trabalho missionário.
    Ao longo da história, os Missionários Combonianos contribuíram para a educação,
    catequese, promoção tanto espiritual como humana, construindo escolas e valorizando
    línguas e tradições locais. No entanto, a reflexão descolonial aponta os limites dessas
    práticas, pois a educação formal, ao desvalorizar conhecimentos tradicionais e impor
    modelos ocidentais, pode reproduzir colonialidade. Hoje, é necessário unir fé, cultura,
    justiça, e fortalecer a catequese e a pastoral para que as comunidades se tornem
    protagonistas de sua história e defendam seus direitos, guiadas pelo exemplo de São
    Daniel Comboni.
    A partir das partilhas e reflexões de dez comunidades que foram recebidas, pode-se
    dividir nas seguintes áreas temáticas: Uma memória histórica comboniana,
    Colonialismo e Colonialidade, Missão Comboniana e Descolonialidade e, finalmente os
    avanços e desafio em relação à missão descolonial no mundo contemporâneo.
  2. UMA MEMÓRIA HISTÓRICA COMBONIANA
    São Daniel Comboni viveu antes da Conferência de Berlim realizada na Alemanha em
    1885, e ele (Comboni) se opôs à escravidão dos africanos. Sua missão foi movida pela
    compaixão e pelo amor evangélico. Comboni não queria explorar, mas libertar as
    pessoas escravizadas, buscando restituir dignidade e liberdade aos povos africanos
    dentro do contexto de sua época.
    Além disso, a sua afirmação de “Salvar a África com a África” continua sendo relevante
    no mundo de hoje. Essa expressão mostra que Comboni pensava na missão como um
    processo no qual o próprio povo deveria ser protagonista de sua evangelização, de sua
    história e de sua libertação. Essa intuição se aproxima muito do que hoje chamamos de
    missão descolonial. A missão não pode ser feita sem o povo, nem no lugar do povo, mas
    ela é feita com o povo e não apenas como destinatário da evangelização; é também
    sujeito da missão. O povo evangeliza, ensina, transforma e revela a presença de Deus.
    É necessário entender Comboni em seu contexto histórico, que envolve; evangelização,
    colonização, escravidão e interesses políticos. Uma leitura descolonial não precisaria
    condenar como foi feita do passado, mas sim analisar honestamente as limitações e
    contradições de sua época, além dos sinais proféticos presentes. A figura de São Daniel
    Comboni seria vista com equilíbrio, pois sua missão não era de dominação, mas de
    valorização e libertação do povo africano, refletindo a ideia de que o povo deve ser
    participante ativo na evangelização.
    A reflexão sobre a missão descolonial busca entender a história de forma madura,
    reconhecendo a conexão entre evangelização e colonização, especialmente na África e
    América Latina. Várias culturas e modos de vida foram perdidos, enquanto alguns
    missionários lutaram pela dignidade humana e contra a escravidão, promovendo os
    valores do Evangelho. A missão descolonial convida a revisitar o passado e a analisar o
    presente e corrigir o futuro. Embora o colonialismo tenha acabado em muitos lugares, a
    colonialidade ainda continua no ambito das relações de poder e o saber. Assim,
    devemos nos perguntar como podemos realizar uma missão mais evangélica,
    respeituosa, corajosa humilde e participativa.
    Ao longo da história da missão, a evangelização tinha andado lado a lado com a
    colonização, especialmente na África após a Conferência de Berlim em 1885, quando o
    continente foi dividido entre potências europeias. A África foi vista como território a ser
    explorado, trazendo consequências graves para seus povos. Na América Latina, a
    evangelização também esteve ligada aos poderes coloniais, especialmente através do
    sistema do padroado, dificultando a separação entre a presença da Igreja e a dos
    colonizadores. Os Missionários frequentemente dependiam das estruturas coloniais
    como as estradas para atuar.
    Dentro desse processo histórico, surgiram grandes desafios, como a escravidão dos
    povos africanos, a dominação dos povos indígenas e a perda de culturas e territórios.
    Muitos desses povos até hoje lutam para recuperar e fortalecer suas culturas, tradições e
    direitos. A missão descolonial nos ajuda a compreender essa história sem julgamentos
    simplistas e a reconhecer as feridas da colonização. O desafio é reconhecer a verdade
    histórica, pedir perdão quando necessário e buscar uma nova forma de presença
    missionária mais respeitosa. Neste caso, a missão não é uma imposição, mas uma
    presença que testemunha a vida, onde o missionário está presente, caminha junto com o
    povo, escuta, aprende, serve e partilha a vida.
  3. COLONIALISMO E COLONIALIDADE
    A colonialidade é diferente do colonialismo, que se refere a eventos históricos de
    ocupação de territórios por potências ocidentais. A colonialidade, segundo autores como
    Aníbal Quijano e Nelson Maldonado-Torres, é uma dinâmica complexa, muitas vezes
    inconsciente, na qual lidamos com o mundo e com as vidas de outros. A colonialidade
    tem três faces: a do ser, saber e poder. A colonialidade do ser aborda a negação da
    existência e a falta de alma atribuída a povos indígenas e africanos.
    A colonialidade do ser sugere que algumas pessoas são vistas como desprovidas de
    alma e humanidade, encaradas como seres animalescos. Essa perspectiva inconsciente
    perpetua a ideia de que o outro é um “vazo vazio” necessitando de preenchimento,
    considerando suas tradições e saberes como inferiores ou demoníacos. Essa visão
    justifica métodos de conversão que desvalorizam as religiões e culturas locais, levando
    à destruição de modos próprios de conhecimento e à imposição de normas sociais,
    morais e espirituais que são essencialmente das culturas ocidentais.
    A colonialidade do poder revela uma estrutura racializada que mantém a subserviência
    de corpos negros e indígenas, perpetuando desigualdades sociais, políticas e econômicas
    desde a colonização. Ela reflete uma dinâmica em que algumas pessoas são
    predestinadas a mandar enquanto outras são condenadas à pobreza, e é relacionada a
    raça, gênero e sexualidade, esta colonialidade exclui uma parte da humanidade. As
    práticas que preservam estruturas de poder, especialmente na Igreja Católica, mantêm
    uma hierarquia centralizada moldada por influências ocidentais, dificultando a aceitação
    de outros modelos teológicos, mesmo com tentativas de inculturação que ainda
    respeitam critérios ocidentais.
    A colonialidade do saber refere-se ao “epistemicídio”, que implica a degradação de
    saberes não eurocentrados. Saberes eurocentrados são facilmente reconhecidos como
    científicos, enquanto os provenientes de tradições africanas ou indígenas são
    desconsiderados, considerados inferiores e sem validade intelectual. Essa colonialidade
    perpetua a colonização de uma autoridade intelectual, em que as práticas missionárias
    assumem que a tradição cristã possui uma verdade universal, reforçando uma hierarquia
    de saberes que deslegitima cosmologias indígenas e religiões africanas.
    4.MISSÃO COMBONIANA E DESCOLONIALIDADE
    A reflexão sobre a colonialidade nas práticas de missão comboniana revela influências
    coloniais ocidentais necessitando de um processo de desaprendizagem e
    reaprendizagem. As três faces da colonialidade — ser, poder e saber — ressaltam a
    importância de reintegrar a missão na vida do Instituto, buscando superar hierarquias
    raciais e culturais que ainda persistem. A crise global atual a respeito das emergências
    climáticas é entendida como uma consequência desse legado colonial.
    Foi apontando a questão da valorização de diversas experiências culturais para um
    diálogo inter-religioso mais enriquecedor e propõe ações concretas de descolonização
    em contextos pessoais, eclesiais e socioeconómicos. Além disso, questionar a relação
    entre nova evangelização e neocolonização, apontando a inteligência artificial como
    uma forma moderna de colonização. A província do Brasil, na sua história da
    evangelização, ao adotar uma abordagem descolonial, enfrentou críticas por não seguir
    padrões tradicionais.
    A desclericalização da missão e a reavaliação do ensino filosófico e teológico nas
    instituições superiores são vistas como formas de descolonização. Foi destacada a
    persistência do pensamento colonial entre os missionários, que dificultam a
    transformação necessária para uma missão descolonial. Apesar das críticas, há um
    reconhecimento crescente da necessidade de mudança, especialmente após o pedido de
    perdão do Papa Leão XIV pela participação da Igreja na escravidão. A Igreja precisa
    superar as normas e ritos que desviam da essência da evangelização, resultando em um
    colonialismo disfarçado. A encíclica “Amoris et Laetitia” do Papa Francisco defende a
    priorização da acolhida e da misericórdia em vez de normas rígidas.
    Falar sobre a missão descolonial requer um entendimento da pedagogia da missão como
    um processo gradual que favorece o diálogo entre culturas. A herança colonial ainda
    permeia nas práticas missionárias, manifestadas nos poderes e nas estruturas existentes.
    A teologia deve ser dinâmica, visando o benefício da humanidade por meio de um
    diálogo inclusivo que valorize as histórias de todos os povos, evitando os elementos
    coloniais. O foco central é o descentramento, onde o missionário atua como servidor,
    ouvindo comunidades e respeitando suas lideranças. A missão é um chamado para
    promover a autonomia e dignidade, fortalecendo as comunidades sem gerar
    dependência ao missionário.
  4. OS AVANÇOS E DESAFIOS DE UMA EVANGELIZAÇÃO DESCOLONIAL
    As experiências das CEBs na América Latina e no Brasil destacam uma tentativa de
    criar uma igreja e espiritualidade libertadora centradas no povo e nos pobres. Apesar das
    dificuldades, esse período foi avaliado positivamente por sua abordagem
    descentralizada e por incorporar a teologia da libertação. No entanto, a partir dos anos
    90, os movimentos carismáticos e tradicionalistas ganharam espaço, promovendo uma
    igreja conservadora e colonial. Para uma descolonização da missão, é necessário
    resgatar a experiência das CEBs.
    Em sua essência, a descolonialidade, conforme abordado por pensadores como Quijano,
    Mignolo e Walsh, busca resgatar a dignidade de conhecimentos marginalizados,
    promovendo uma pluralidade de saberes em resposta às influências coloniais
    persistentes. Ela envolve questionar os padrões de poder, conhecimento e cultura
    moldados pelo colonialismo, especialmente em contextos educacionais, enfatizando a
    importância de tradições, línguas e narrativas historicamente marginalizadas. O objetivo
    é repensar as relações de poder e a reprodução do conhecimento, celebrando a
    diversidade das experiências culturais e históricas.
    Nossa futura da missão comboniana será resultante do processo de requalificação, que
    deve ser repensada de forma descolonial, visando uma prática evangelizadora crítica ao
    colonialismo. Isso exige reaprendizagem e reaprendizagem, transitando de uma
    perspectiva conquistadora para o serviço humilde, do proselitismo para o respeito às
    culturas, da salvação do paganismo para o diálogo com valores alheios, e de uma ideia
    de civilização que marginaliza outros povos para um processo crítico de transformação
    da ordem colonial estabelecida.
    A missão decolonial envolve um processo de Desaprendizagem e Reaprendizagem,
    sendo a Desaprendizagem caracterizada pela imposição colonial de línguas e culturas
    acentudamente ocidentais, enquanto a Reaprendizagem se foca no diálogo intercultural,
    promovendo uma relação de escuta mútua entre a Igreja e os povos, reconhecendo suas
    experiências espirituais e sociais. Além disso, a visão descolonial desafia o
    salvacionismo tradicional, afastando-se das práticas de clericalismo.
    A inculturação do Evangelho é vista como uma forma de permitir sua expressão em
    diversas culturas, respeitando identidades locais e defendendo a dignidade de povos
    marginalizados, como os pobres, afrodescendentes e indígenas. Em uma perspectiva
    descolonial, a missão não abandona o anúncio do Evangelho, mas o liberta de
    conotações de conquista cultural. Isso implica uma presença solidária, diálogo e
    testemunho do Reino de Deus. Uma missão descolonial combate exclusão e
    exclusividade, buscando novas relações de participação e reconhecimento da alteridade,
    caracterizada por uma dinâmica de saída e abertura ao encontro do outro.
    Foi partilhada a abordagem da missão de Comboni na África. Embora ele tenha
    trabalhado para evitar a colonização na missão, sua dependência material e logística das
    potências da época complicou essa independência. Após sua morte, a missão se
    envolveu nas dinâmicas colonialistas e enfrentou a invasão árabe e o domínio do Egito,
    apesar de ter plantado as bases para o cristianismo local.
    Foi reconhecida nas reflexões apresentadas a importância do protagonismo do povo no
    contexto da missão descolonial, enfatizando que a presença comboniana nas
    comunidades é fortalecer a vida e a dignidade do povo, e não criar dependência.
    Inspirado pela intuição de Comboni, a missão é vista como uma colaboração com o
    povo, que é considerado sujeito ativo nesse processo. O reconhecimento das lideranças
    locais e da contribuição de todos os membros da comunidade é essencial, pois a missão
    se realiza por meio da vida comunitária tanto no ambito comboniano como na
    comunidade local.
    Além disso, destaca-se que a cultura e a espiritualidade do povo são canais através dos
    quais Deus se comunica, defendendo a valorização dessas identidades na evangelização.
    Destacou-se a importância de uma relação respeitosa e dialogada entre evangelizador e
    evangelizado — sinodal. Pontua desafios atuais para a missão comboniana, incluindo a
    necessidade de formação filosófica e teológica que vá além da visão ocidental,
    reconhecendo contextos locais e suas realidades. Também mencionou-se a urgência em
    evitar práticas que marginalizem as culturas locais, ressaltando a missão descolonial que
    valoriza a diversidade de dons e experiências dentro da Igreja.
    Foi observado que a Europa é vista como terra de missão e é chamada ao acolhimento
    de missionários de diversas culturas, especialmente de regiões africanas, latinoamericanas
    e asiáticas, enfatizando que a missão é agora intercultural e plural. A
    reflexão também abordou a inteligência artificial como um desafio contemporâneo,
    destacando seu potencial para contribuir com a evangelização, educação e comunicação,
    mas alertando para o risco de reproduzir colonialidades de saber e poder, enfatizando a
    necessidade de discernimento ético e compromisso com a dignidade humana.
    6.CONCLUSÃO.
    A missão descolonial no Instituto é uma chamada à desaprendizagem das práticas
    coloniais, promovendo a adoção de vivências descolonias. A Formação
    Permanente/continuada sugere a metáfora da “Igreja em saída”, enfatizando a
    necessidade de descentramento e questionamento das realidades, particularmente a
    partir da perspectiva dos marginalizados. Esse processo envolve um desapego das
    mentalidades de dominação e privilégios associados a estruturas injustas.
    A colonização se reflete em nossa linguagem, ações e modelos de estudo. A formação
    eclesial nos seminários ainda é influenciada por uma herança acentuadamente
    colonialista. É crucial mudar para modelos sinodais e participativos, permitindo que
    leigos assumam papéis mais ativos nas comunidades. As diretrizes da CNBB podem ser
    usadas para promover a reflexão sobre a sinodalidade, enfatizando valores como
    misericórdia, diálogo, perdão e participação.
    A missão descolonial implica uma mudança, ou seja, uma conversão concreta em
    atitudes e práticas, questionando o estilo missionário e o que Espírito Santo exige hoje
    como uma presença mais humilde e fraterna, que serve em vez de dominar, e que
    caminha junto ao invés de impor. Esse conceito convida a luta contra a exclusão e a
    construção de relações baseadas em participação e respeito. A autoridade na vida
    religiosa e eclesial deve ser entendida como serviço, evitando clericalismo que
    enfraquecem a participação comunitária.
    Por fim, a discussão sobre a missão descolonial aponta a necessidade de entender a
    figura de São Daniel Comboni dentro de seu contexto histórico, evitando julgamentos
    simplistas. As reflexões apresentadas ressaltam as feridas deixadas pela colonização e
    questionam práticas missionárias que possam perpetuar colonialidades. A missão
    descolonial convoca a uma conversão pessoal comunitária e eclesial em direção a uma
    presença mais humilde, fraterna e participativa, onde o servir e ouvir prevalecem sobre
    o domínio.

Alguns pontos importantes da partilha do II webinário
 Foi pela primeira vez na história do Instituto que a missão descolonial foi tratada
numa forma explícita como o tema de estudo. Hoje, é necessário unir fé e a
cultura, e fortalecer a missão e as comunidades locais se tornem protagonistas
de sua história e defendam seus direitos.
 “Salvar a África com a África” continua sendo relevante no mundo
contemporânea. Essa intuição de Comboni se aproxima muito do que hoje
chamamos de missão descolonial.
 A reflexão sobre a missão descolonial busca entender a história de forma
equilibrada, reconhecendo a conexão entre evangelização e colonização,
especialmente na África e América Latina.
 Reconhecer que a missão não é uma imposição, mas uma presença que
testemunha a vida, onde o missionário está presente, caminha junto com o povo,
dialoga, respeita, escuta, aprende, serve e partilha a vida.
 A colonialidade tem três faces: a do ser,, poder e saber. A colonialidade do ser
sugere que algumas pessoas são vistas como desprovidas de alma e humanidade,
A colonialidade do poder revela uma estrutura racializada e perpetuando
desigualdades sociais, políticas e econômicas desde a colonização. A
colonialidade do saber refere-se ao “epistemicídio”, que implica a degradação de
saberes não ocidentais.
 Há uma necessidade de valorização de experiências culturais de diversos povos
para que haja um diálogo inter-religioso que seja enriquecedor e implementar as
propostas de ações concretas de descolonização em contextos pessoais, eclesiais
e socioeconômicos.
 A desclericalização da missão e a reavaliação do ensino filosófico e teológico
nas instituições superiores são vistas como formas de descolonização. A Igreja
ano mundo de hoje precisa superar as normas e ritos que desviam da essência da
evangelização, resultando em um colonialismo disfarçado. A encíclica “Amoris
et Laetitia” do Papa Francisco defende a priorização da acolhida e da
misericórdia em vez de normas rígidas.
 As experiências das CEBs na América Latina e no Brasil destacam uma tentativa
de criar uma igreja e espiritualidade libertadora centradas no povo e nos pobres.
Apesar das dificuldades, esse período foi avaliado positivamente por sua
abordagem descentralizada e por incorporar a teologia da libertação.
 Nossa futura missão comboniana será resultante do processo de
requalificação,que deve ser repensada de forma decolonial, visando uma prática
evangelizadora crítica ao colonialismo. Isso exige desaprendizagem e
reaprendizagem, transitando de uma perspectiva conquistadora para o serviço
humilde.
 Foi reconhecida nas reflexões partilhadas a importância do protagonismo do
povo no contexto da missão descolonial, enfatizando que a presença comboniana
nas missões é fortalecer a vida e a dignidade do povo.
 Foi observado que a Europa é vista como terra de missão e é chamada ao
acolhimento de missionários de diversas culturas, especialmente de regiões
africanas, latino-americanas e asiáticas, enfatizando que a missão é agora
intercultural e plural.

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